Texto escrito en 1997
Cajeme es tierra de singulares perfiles. Aquí siempre hemos sabido justipreciar a las instituciones y las consideramos como forma superior de organización política, gracias seguramente al legado profundo de Obregón y Calles.
Fue el 29 de noviembre de 1927 cuando el entonces gobernador de Sonora, Gral. Fausto Topete Almada, expidió el decreto que hizo vibrar de júbilo a los unidos habitantes de la hasta esa fecha comisaría. Este canje con Cócorit constituyó, indiscutiblemente, el factor esencial para el desarrollo sostenido de nuestra comunidad y del valle del Yaqui.
Atrás queda mucha historia. Por ejemplo, cómo pasar por alto la visión de hombre como el Ing. Carlos Conant Maldonado, auténtico precursor de la agricultura regional al crear, a principios del siglo, una empresa deslindadora concesionada por el gobierno porfirista para sacar provecho, mediante un eficiente sistema de riego agrícola, a las impetuosas aguas del río Yaqui. Don Carlos no pudo ver convertido realidad su visionario proyecto, pues murió en 1907 pobre y endeudado, a la edad de 66 años.
Pero volviendo al tema original de estos renglones, los setenta años de nuestro Municipio, cabe señalar que en ese tramo hemos contado con 45 presidentes municipales, incluyendo al actual. El primero fue Don Ignacio Ruíz, quien en realidad comenzó a ejercer a partir del 2 de enero de 1928. En ese tiempo el mandato duraba solo un año. De otra manera, aritméticamente, los 45 alcaldes totalizarían en lugar de 70 cuento 35 años. Además en 1933 comenzaron los períodos de dos años, y finalmente a partir de 1943, en que asumió las riendas municipales el profesor Heriberto Salazar, se extendió el ejercicio a tres años.
En alguna ocasión desfilaron por la presidencia municipal de Cajeme cuatro alcaldes.
Esto sucedió en el trienio 1970-1973, y los municipios fueron, en fila india: Luis Antillón Peñuñuri, José Romano Félix, Dr. Carlos López Arías y Dr. Alfonso Hernando Pola. Hoy queremos mencionar que años atrás, en 1937 y 1938, no fueron cuatro sino seis las personas que ostentaron el poder municipal. A saber: Gral. Francisco Urbalejo, Mayor Felipe Ruiz y Wistano García, en 1937; Félix Verduzco, Gral. Manuel M. Aguirrey Rafael A. Guirado, en 1938. En ese tiempo gobernaba el Estado el General Román Yocupicio, nacido en la región del Mayo, en Masiaca, y falleció en un cuarto de Hotel Imperial de Ciudad Obregón.
De la sexta de alcaldes en ese par de años, únicamente contamos en nuestros archivos con testimonios de la labor realizada por el Gral. Aguirre, quien dicho sea de paso, recibió una administración cargada de deudas dejadas por administraciones anteriores, incluyendo sueldos pendientes por tres meses a los trabajadores del Ayuntamiento. Sin embargo, debido a un buen manejo de los dineros públicos, sin menoscabo de los servicios a la ciudadanía, logró cubrir todos los gastos y deudas, haciendo acopio además de la suma de 23 mil 34 pesos, que distribuyó durante su mandato hasta el 31 de agosto de 1938, de la siguiente forma:
Mejoras al Mercado Municipal $ 857.50; arreglo de calles $ 332.50; mejoras a la cárcel pública, $ 860.20; en arreglo de bomba al servicio de abastecimiento de agua, $ 457.35; gastos de asilo y beneficiencia, $ 821.10; salubridad, $6,310.75; mejoras materiales, $18,934.00; el gasto excecente fue cubierto cabalmente con las participaciones del gobierno del Estado.
En salud pública el informe señala que el Sanatorio Municipal es atendido por tres personas: un médico, el doctor Jesús C. Flores; un encargado del establecimiento y un practicante de medicina. ¨Durante el período que comprende este informe ha habido 211 casas de enfermos internos; se ha impartido curación externa a 397 personas; se tienen cuidado de que la alimentación sea abundante y nutritiva, y en lo que respecta a medicamentos no se ha escatimado esfuerzo¨.
Para el riego de calles el informe habla de la adquisición de dos pipas, que riegan a mañana y tarde todas las calles de norte a sur y de oriente a poniente. En cuanto a tránsito, ¨este servicio es atendido por un agente, Leonardo Mada Vargas, cuyo sueldo es sufragado por el Municipio; sus informes los rinde directamente al departamento de que depende, y es auxiliado en todos los casos que se necesita por la policía local¨.
A lo anterior vale añadir que Mada Vargas fue maestro de banquillo, agente de tránsito, orador en el equipo de apoyo a Rafael ¨El Buqui¨ Contreras; Boxeador, instructor de Educación Vial en las escuelas, recaudador fiscal en Vícam durante el gobierno de Faustino Félix Serna; cenecista y vendedor de periódicos y revistas en el mercado municipal.
José Escobar Zavala. Cronista oficial de Cajeme (1992 - 2017).