Fue en el trienio 1970-1973, siendo presidente municipal el doctor Carlos López Arias, cuando el barrio pionero de esta población, hasta entonces llamado Plano Oriente –ignoramos quien lo bautizó- cambió ese nombre por el de Colonia Benito Juárez, en reconocimiento perenne al Benemérito de las Américas.
Para subrayar la referencia, autoridades y vecinos hicieron colocar un busto del patricio precisamente en el crucero de las calles Juárez y No Reelección, que posteriormente fue transferido unos cuantos metros hacia el norte hasta quedar al centro de la calle Juárez, donde hasta la fecha se encuentra, por cierto algo lacerado a causa del vandalismo signo de nuestros tiempos.
El nacimiento de la colonia se remonta a los primeros años del siglo pasado, a partir de que la empresa Ferrocarril Sur Pacífico levantó oficinas, perforó un pozo y construyó un tinaco de cantera para abastecer de agua a las locomotoras. Una de las primeras viviendas, montada en pivotes de madera para evitar el problema del agua de lluvia estancada, fue la que ocupó con su familia el señor Lauro Servín de la Mora, empleado administrativo del Ferrocarril. Esta casa se localiza frente a la estación, hacia el oriente, y aun viven en ella los descendientes del señor de la Mora.
Conforme lo asienta el libro “Cajeme de ayer” del primer Cronista de la Ciudad, Don Miguel Mexía Alvarado, en Plano Oriente nació el primer cajemense inscrito en el Registro Civil con el Nombre de Roy Cameron. Esto ocurrió el 21 de septiembre de 1914. En esa época las oficinas del Registro Civil estaban en Cócorit, cabecera municipal. El nacimiento tuvo lugar en un vagón del ferrocarril que servía de casa habitación al padre de la criatura, Don Guillermo Cameron, empleado de la empresa ferrocarrilera. Vale agregar que antes de que finalizara ese mismo año, arribó al mundo el segundo ciudadano bajo registro, tratándose en esta ocasión de Emilio Estrella, quien al correr los años, siendo adolescente, se convirtió en el primer tenista de la localidad.
Ya para 1918 comenzaron a construirse, de los rieles hacia el poniente, los primeros molinos harineros y arroceros, donde la mayoría de los trabajadores eran habitantes de Plano Oriente. Pertenecían a familias llegadas de Nuri, Tesopaco y otros lugares de la sierra. El núcleo se complementaba con personas del interior del país, en especial de Sinaloa y Nayarit.
En materia de espacios educativos, la primera escuela del lugar y segunda de la ciudad, todavía en funciones, es la escuela “Prof. Enrique C. Rébsamen” inaugurada en 1931. Tuvo como primera directora a la maestra Esperanza Miranda. La directora actual es la profesora Josefina Chan Ochoa, y la subdirectora, Hilda Cruz Muñoz.
En Plano Oriente funcionó durante más de diez años el primer aeropuerto de esta comunidad. Llegaron a descender aviones DC-3 que cubrían el vuelo regular rumbo a la ciudad de México, al sur, y hacia Nogales, al norte. Operó hasta la construcción del aeropuerto actual en 1955. Siempre ha sido plaza Ciudad Obregón de la empresa Aeroméxico (antes AMSA), pese a las insistentes gestiones del sector empresarial para que las unidades de
Mexicana de Aviación operen también en esta plaza, ante lo cual se establecería una sana y positiva competencia.
Por otra parte, las factorías y empresas de mayor envergadura, como es el caso de Galletera Mexicana (Gamesa) y las que se localizan en el Parque Industrial, corresponden también al barrio pionero. De la misma forma, en terrenos de Plano Oriente están los dos panteones, el antiguo que lleva el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, y el nuevo, que no lo es tanto, identificado como Panteón del Carmen, en memoria de la primera inhumación, la dulce niña María del Carmen Amaya Rivera.
Durante muchos años los residentes de Plano Oriente exigieron la desaparición o reubicación de los lenocinios que desde tiempo inmemorial ahí funcionaban, en el sector comprendido de las calles Obregón y Madero hacia el sur. Fue la eterna petición a los candidatos en campaña, quienes respondían afirmativamente, pero ya en el poder olvidaban por completo lo prometido. Fue hasta que asumió las riendas municipales el alcalde Rodolfo León Mando, cuando de manera tajante dio la orden de clausura de la llamada Zona de Tolerancia.
En el capitulo de obras y servicios, los requerimientos de agua para consumo humano y doméstico de las primeras familias no ofrecieron problema gracias al tinaco del ferrocarril. Más tarde, un vecino de origen español, Don Domingo García, perforó un pozo y se dedicó a la venta de agua en carros de mulas. Tuvo a su servicio más de veinte barriqueros. La cubeta de agua costaba diez centavos mientras que el precio de la lata mantequera, de mayor capacidad, era de quince centavos.
Tiene el honor Plano Oriente de haber sido sede la primera planta despepitadota que se estableció localmente en nuestra región. Fue la Anderson Clayton que operó desde principios de la década de los cincuentas hasta hace unos cuantos años que vendió sus instalaciones a la Coalición de Ejidos Colectivos de los Valles del Yaqui y Mayo.
Entre los viejos vecinos de Plano Oriente, anticipando nuestras disculpas por las omisiones en que vamos a incurrir dado lo limitado del espacio, hoy queremos recordar a los siguientes jefes de familia oriundos o avencindados en el lugar: Leonardo Mungía, pionero del transporte urbano y suburbano, a quien sobreviven sus hijos Daniel y Francisco Murguía Niebla; Juan José Aldama, ganadero, padre de Chanita, Vicente, Magali, Chimado, Martín, Enrique y Antonio Aldama Rodríguez, dueño este último del restaurante “Café Café”; Antonio Ochoa, padre del caricaturista Norberto Dimas Ochoa, “El Palillo”, destaco líder de la CTM, ex-diputado federal, ya finado; los también líderes obreros de las CTS-CROM, Jesús Reyes Lamas y Arnulfo Mellado Vega, ambos ya extintos; el regidor actual, Manuel Montaño Gutiérrez; Martín Obeso, vendedor de hielo; Ramón Zárate, líder cetemista y empresario del transporte; Manuel Vázquez, dueño del Centro Social “La Cancha”, escenario de bailes los fines de semana.
Mención especial merece el director de la primera orquesta de Cajeme, Don J. Isabel Sánchez “Don Chabelito”, cuyos hijos también fueron músicos, y uno de ellos, Carlos, triunfó en los Estados Unidos y en la ciudad de México. Otro gran filarmónico del sector fue Don José Inés Contreras, padre de Asunción, Ramón y Rafael Contreras Monteón, el legendario “Buqui” Contreras que por dos veces fue diputado federal, al amparo de la Confederación de Trabajadores de México.
De los deportistas que en distintas épocas brillaron intensamente, iniciamos con Ángel López Medina, mejor conocido como “El Negro Ángel”, quien llegó a jugar en la Liga Nacional de Béisbol con el equipo “Dorados” de Chihuahua. A su regreso visitó la franela de Obregón en la Liga de Sonora y posteriormente en la Liga de la Costa del Pacífico, para muchos el mejor circuito que haya tenido el béisbol mexicano. Otros beisbolistas destacados fueron Leobardo Grijalva “El Gorras”; Tomás “El Tapón” Camacho, Ramón Márquez “El Birolas”, los hermanos Antonio, Chimado y Enrique Aldama Rodríguez, que eran catcher, pitcher y tercera, respectivamente; Anastasio “EL Gordo” Reyes, tremendo cuarto bat del equipo “La Molinera”; Humberto “El Serio” Moranda, pitcher de amplio repertorio; los hermanos Mario y Guillermo Peña, apodados del actual primer base de las Ligas Mayores, Mario Valdez, que juega para los medias blancas de Chicago. En la Liga Mexicana del Pacífico tiene varios años con los tomateros de Culiacán.
Continuando con la relación de vecinos: Don Lauro Reyna, propietario de uno de los más antiguos talleres de mecánica automotriz; Don Ramiro Valdez, ejidatario del ejido Cajeme, padre del ex-diputado federal y ex-senador de la República, Ramiro Valdez Fontes, líder cetemista; Abél Murrieta rascón, ganadero; Juan Vélez Calderón, maestro carrocero; Bernabé “El Caracas” Carrillo, humorista y vidriero; Américo Rodríguez “Kid Charolito”, ex-boxeador y actualmente propietario de un taller mecánico; Roberto Ruiz, comerciante y restaurantero; Don Ángel Vidal, padre de Alicia y Manuel “Nono” Vidal, que fuera por muchos años Subagente Fiscal; Alfonso Verdugo y ramón Lucero, deportistas; Arturo Merino Molina, ex-jefe policiaco; Gonzalo Arellanes Hernández, ex-funcionario de conasupo; Ricardo Gracia, ex-empledo de Pémex; Rafael Urrea Parra, comerciante; doctores Salvador Carranza y Rubén Araica, Benigno Castro y los hermanos Gustavo, Héctor, José y Rubén Meza Henry, ex-presidente municipal a finales del trienio 1967-1970. Lo dicho, mil disculpas por los nombres que involuntariamente hemos omitido.
JEZ. Cronista de Cajeme 1992 - 2017