Sin marbete, es decir sin título, operan desde el nacimiento de nuestra población personas que pululan en los juzgados y brindan toda clase de asesorías jurídicas a quienes utilizan sus servicios. Algunos son competentes y otros nada más chambones, centaveros y encandiladores. Se les conoce con el remoquete de “huizacheros”, que viene de huizache, arbusto de la familia de las mimosas, hojas duras y fruto en vaina. Sus flores son muy olorosas. Brotan de manera silvestre en los páramos. Lo dice la canción: “Que culpa tiene el huizache, de haber nacido en el llano”.
Cuando las universidades no producían tantas generaciones de abogados, los huizacheros hacían mayoría en las comunidades. En el Cajeme de ayer fueron parte importante de la vida regional respetabilísimos vecinos cuyos conocimientos en leyes y códigos daban fácilmente el equivalente de los postulantes universitarios y con posgrado. En esta calificación entraban gentes como Anacleto Avilés, Juan Adolfo López, Pedro Romero, Modesto Fuentes, José Alfredo “El Bilo” Quiroz, Alfonso Valenzuela (padre del famoso cantante Gilberto Valenzuela “El Sahuaripa”), Ataúlfo Cervantes, Candelario Gómez, Ernesto Sánchez y el Capitán Benjamín Herrera Paz. Este último era uno de los pocos que contaban con autorización para ejercer extendida por la Secretaría de Educación Pública.
Completan la lista don Espiridión Gallegos, cuyo hijo del mismo nombre es abogado, cuyo hijo del mismo nombre es abogado y fungió como Oficial Mayor durante la administración del alcalde Eduardo Estrella Acedo; Pedro Román, Antonio Díaz Mencías, Jaime Murillo, Alfredo Bojórquez Apodaca, Santiago Cota, padre de Federico Cota, funcionario de Super Camiones; Jaime Arreola, Inés Quezada, José Llamas y el profesor Manuel G. Serrano.
Por su experiencia y propiedad digna de toda loa, algunos de los mencionados ocuparon cargos de importancia en las oficinas del Trabajo, Conciliación y Arbitraje, como fue el caso de los señores Juan Adolfo López (padre del zar de la gastronomía cajemense Juan Rurico López), Pedro Román e Inés Quezada. Don Pedro Romero fue secretario del Ayuntamiento durante el trienio de don Ángel López Gutiérrez (1964-1967).
De las mujeres que litigaban sin título, basadas únicamente en su condición de líderes naturales, tenemos en primer término a dona Sofía Ayala, amiga que fuera del expresidente de la República, Gral. Lázaro Cárdenas del Río; la “Chepa” Josefina Gómez y finalmente doña Lola Beltrán, todas ellas luchadoras sociales por excelencia. Todavía en tiempos de Adalberto Rosas López, como alcalde, no salía doña Lola de palacio gestionando ayuda y compensación para los residentes de las colonias más desamparadas. De igual manera, recorría los juzgados y cuando la ocasión así lo exigía, ponía de vuelta y media a los jueces penales y a los agentes del Ministerio Público coludidos con el hampa y la burguesía reaccionaria.
Tienen, pues, ellos y ellas, los huizacheros, su lugar en la historia de Cajeme. Aún en los tiempos que corren en que abundan los licenciados que se quemaron las pestañas en las facultades de derecho de las universidades, los huizacheros son indispensables, incluso algunos de ellos laboran en acreditados bufetes.