En esta ocasión hice el vuelo Hermosillo-México en un avión de Mexicana con aterrizaje en el Aeropuerto Internacional Fuerza Aérea (AIFA). Su nombre oficial es el del general revolucionario Felipe Ángeles. ¡Es una maravilla! Desée encontrarme, mientras recorría los largos corredores hacia la salida, al ex presidente Andrés Manuel López Obrador por haber construido esta obra excepcional, para darle las gracias.
Están adornados los citados corredores con piezas escultóricas que huelen a mexicanismo. En uno lucen cuadros de ambiente urbano cuyos autores no hubo tiempo de identificar, lo que me apunté como tarea; diría que son de pinceles mexicanos..
El estacionamiento público es también enorme. Como arribé en plena tarde, traté de aprenderme el nudo de modernas vías pavimentadas, con la estatua de Felipe Ángeles al centro. Las señales, claras y numerosas, indican que por aquí hay rutas a los estados de México e Hidalgo y también, claro, a la capital del país, mi destino.
El avión traía asientos vacíos, lo que me hace suponer que no confían los viajeros todavía en este aeropuerto; pretextan que “está muy lejos”. ¿Qué no queda lejos en esta ciudad a la vez encantadora y conflictiva? Les informo que, al contrario, al desembocar en el AIFA todo les quedará cerca pues funciona un tren que lleva del aeropuerto a la estación de Buenavista, en avenida Insurgentes. Y eso por 150 pesos, menos de lo que se paga al taxi desde los otros dos aeródromos.
Mi conclusión es un regalo para el lector: si vas a viajar a la Ciudad de México, abusado, compra boleto de Mexicana, que es más barato y goza el privilegio de conocer uno de los grandes aeropuertos del mundo. Al regresar a Sonora podrás presumir.
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