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La deuda se come el presupuesto

Alberto Vizcarra Ozuna
Miércoles 16 de Septiembre de 2026
 

En una revisión somera, realizada con amigos y colegas de América Latina y los Estados Unidos, pudimos ver que México lleva la delantera en Latinoamérica en cuanto al crecimiento del porcentaje del presupuesto destinado al costo financiero de la deuda pública. 

Se tomaron en cuenta a los cuatro países más grandes de América Latina, esto es Argentina, Brasil, Colombia y México, que juntos comprenden casi el 75 por ciento de la población del continente. Un referente del que se desprenden datos contundentes sobre la característica y comportamiento del problema de la deuda pública en la región.

Los datos comprenden una década, del 2015 al 2025. En este período, la deuda pública de los cuatro países aumentó un 70 por ciento, al pasar de 2.4 a 4.7 billones de dólares. En la misma década, el pago de intereses registró un aumento del 140 por ciento, saltando de 99 mil millones de dólares a 242 mil millones de dólares. Como se puede observar, el pago de intereses o costo financiero, ha duplicado su crecimiento con respecto a la deuda total.

Luego se revisó el porcentaje que el pago de estos costos financieros de la deuda representa sobre los presupuestos de los gobiernos.  Este subió de 7.6 porciento en el 2015 a 12.6 por ciento en el 2025.

Lo peor que las estadísticas refieren, es que el cumplimiento a las exigencias financieras, en todos los países, va acompañado de políticas de ajuste fiscal, que se traducen en una inversión pública débil y consecuentemente en tasas de crecimiento mediocres, estancamiento o incluso decrecimiento.

Es una dinámica viciosa que impone el sistema financiero del dólar. Las naciones subordinan su política fiscal a los intereses del sector financiero que exige equilibrio presupuestal, reduciendo la participación del gobierno en la economía, lo cual afecta el crecimiento económico y el empleo; contrae el mercado interno, incrementa los costos del crédito, afectando los ciclos de crecimiento, para luego, en razón de la consecuente caída en los ingresos, volver al recorte en el gasto. La imágen de la culebra que se quita el hambre comiéndose la cola, y que al llegar a su propia cabeza, el cuento se acaba y sobreviene la crisis presupuestal y de pagos.

No se trata de un problema entre naciones. Se trata de una estructura financiera supranacional, con sede en Londres y Wall Street, que tomó control del sistema financiero de paridaded fijas de la posguerra -y al establecer  paridades flotantes- lo puso al servicio de estructuras corporativas privadas adictas a la especulación, que lo usan como instrumento de expansión geopolítica y neocolonial.

Estados Unidos, como economía nacional, es víctima de estas mismas políticas. Su deuda pública actual, ha rebasado los 40 billones de dólares, con exigencias de costo financiero (pago de intereses) que ya representan más del 14 por ciento de todo su presupuesto.

Sobre los países latinoamericanos, México parece llevar la delantera. En pago de intereses en el 2015, se entregaron 25 mil millones de dólares, lo que representa el 8.6 por ciento del presupuesto de ese año; para el 2025 el pago de intereses ascendió a 71 mil millones de dólares, comprometiendo casi el 15 por ciento del presupuesto total del gobierno de México. Mientras que la deuda total en esa década (2015-2025) se incrementó de 618 mil millones de dólares a 1.13 billones de dólares, lo que representa un incremento del 180 por ciento.

Es evidente que los presupuestos públicos nacionales, sometidos a las exigencias del sector financiero, no podrán soportar esta dinámica. El incremento en la tasa de interés que ya puso en marcha la reserva federal de los Estados Unidos, comprometerá aún más la capacidad de gasto de los países por las exigencias del pago de la deuda.

Podríamos estar a las puertas de una nueva ronda de crisis de pagos en América Latina. Algo que pondrá también de nuevo,  en evidencia la inviabilidad sistémica de las políticas monetarias y económicas vigentes.

Las crisis con estas características, pasan a ser condenas, si los gobiernos no tienen la osadía y el atrevimiento para desafiar a los dioses del olimpo financiero. 

Estamos en el mes de la patria y "México está sentado sobre espaldas de gigantes"; pero se exige que las evocaciones patrioticas del gobierno se traduzcan en acciones concretas de protección a la economía nacional y de alianzas internacionales con las nuevas plataformas económicas y comerciales, como el BRICS, que nos pongan en condiciones de escapar de la vorágine especulativa que amenaza con terminar de destruir la economía nacional.

Desde el Valle del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, 16 de septiembre del 2026.

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