El gobernador con licencia, vuelto a su cargo y solicitante de una segunda licencia Rubén Rocha Maya, de Sinaloa, no pudo ser gladiador en ninguna de sus reencarnaciones. Al oír las trompetas en el coliseo habría levantado la vista hacia el palco del emperador Nerón y no habría comprendido por qué el supremo mantenía el puño levantado con el dedo gordo hacia abajo..
En su reencarnación actual, sin avisarle a nadie el viernes echó al cesto de la basura la licencia que lo mantuvo fuera del gobierno más de cien días, y anunció que volvía a su cargo. Y alguien que se apiadó de su ignorancia de los signos, tuvo que explicarle por qué frente a él estaban la presidenta Sheinbaim con el pulgar hacia abajo, y la dirigente de MORENA Ariadna Montiel con el pulgar hacia abajo y casi todos los gobernadores morenistas con el pulgar hacia abajo.
Y apenas a las 24 horas de haber reasumido el Poder Ejecutivo, presentó una solicitud de licencia por más de 30 días, lo que equivale a licencia indefinida.
Rocha pudo haber nadado de a muertito el año y dos meses que le faltan a su sexenio pero lo perdió un motivo poderoso que no pudo ocultar. Volvió para abrirle el camino a un candidato de su predilección (el senador Enrique Inzunza), y sobre todo, para impedir que tome el poder uno de sus enemigos. Ahora que se irá de nuevo sin haber abierto sus maletas, mostró el miedo de que la mafia del narco lo ataque en su residencia. ¿Eso significa que intentó el regreso por órdenes de la mafia y que le teme por haberle quedado mal?
En uno de los múltiples despachos de la prensa, uno apunta que el gobernador de Sonora ayudó a Rocha a corregir su discurso o declaración de regreso. Cuidado. Que no nos mezclen a los sonorenses en descarríos ajenos.
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