La valiente frase que sirve de título a esta columna, no es mía; la copié de la bandera que nuestra querida poeta Gloria del Yaqui enarbola y muestra hacia los cuatro puntos cardinales. Hay maestros programados para 6 horas de clase a quienes se les multiplica por tres o cuatro la carga de trabajo y no se les paga el correspondiente incremento salarial; el edificio, que va para medio siglo de haber sido inaugurado, denuncia signos de abandono.
Buena parte de mi vida, como la vida de miles de sonorenses, está ligada a la Casa de la Cultura. Formé parte del grupo de intelectuales convocados por Obdulia Pallánez, para dar nombre a los diversos espacios de la Casa. Yo propuse, para la Biblioteca, el nombre del periodista Bartolomé Delgado de León, que fue mi profesor de Literatura en la Secundaria. Y voté por el nombre del maestro Luis López Álvarez, el de Alejandro Parodi, etc, para otras salas.
De la Casa de la Cultura salieron convocatorias para concursos de poesía, de Teatro, de Danza y se libró la gran batalla para contar con el Teatro de la Ciudad, pues a lo largo de tres sexenios los gobernadores avanzaban un poco, hasta que Manlio Fabio Beltrones dio el jalón final. Yo era director general del Instituto Sonorense de Cultura y la noche de la inauguración, una noche de junio, tomé la palabra para agradecer su apoyo y le pedí que gestionara ante las centrales del PRI que no utilizaran más la plaza central de la Casa para celebrar convenciones y congresos. Dejaban un cochinero.
Pero al margen de esos eventos, había quedado como acontecimiento histórico la IV Reunión de la República con la presencia del presidente López Portillo y todo su gabinete que tuvo lugar el 5 de febrero de 1981. Volvamos a la cruzada de Gloria Barragán Rosas.
Sugiero que despierten a los líderes del sindicato para que se atiendan los derechos de los trabajadores, y cuando se decidan a limpiar, reparar y pintar lo que necesita el edificio, comiencen por el sótano. ¿Qué obras de arte se encuentran ahí como para armar exposiciones? ¿Y qué obras de arte deberían estar ahí y no están?
(Ponme en la fila de los defensores de la cultura, Gloria, aunque sea a la cola).
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