Ahora que andan buscando en Navojoa a su nuevo cronista, se me avivó el recuerdo de mi querido amigo Manuel Hernández Salomón, cronista de la Perla del Mayo durante varios años, para la que dejó valiosos frutos de sus investigaciones. Coincidí con él en dos o tres congresos de los que hace cada año la Asociación de Cronistas Sonorenses en diversas ciudades, y recibí su apoyo para presentar en Navojoa una exposición de periódicos de nuestro Estado del Siglo XIX y del XX.
En el tercer tomo de La saga de la cultura sonorense 1831-2020, página 387, dejé escritas estas líneas:
“Una lección de tenacidad y paciencia y, ¡ni hablar!, de amor a la comunidad, da el cronista Manuel Hernández Salomón con su obra en dos tomos: el primero, Navojoa, cronología y testimonios 1533-1905 y el segundo, la continuación de 1915 a 1935, publicados en 2006 y 2007. Lo apoyó la Fundación Eva Rodríguez de Camou. Manuel no dejó de lado un documento oficial o la necesaria consulta hemerográfica, pero a diferencia del historiador académico y robótico, asignó importancia especial al testimonio de los vecinos, de modo que no sólo encontramos en la obra información de instituciones públicas, escuelas, barrios, sino además la voz de empleados de comercios, carnicerías, tortillerías.”
El doctor Ignacio Almada Bay, originario de Navojoa, opinó: “El poder de evocación de esta obra es fuerte, en algunas partes, arrobador, pues nos hace entrar y salir entre las páginas, nos hace encontrarnos”.
Yo creo que para elegir un buen cronista de Navojoa, los miembros del Ayuntamiento tienen el camino bien trazado: busquen a un ciudadano con las características intelectuales y personales de Samuel Hernández Salomón.
Prometo una modesta aportación para quien sea escogido: la información histórica que tengo sobre el origen y desarrollo de la prensa en el Mayo.
carlosomoncada@gmail.com