Vine de México algo desconectado después de un mes y días de ausencia, y por completo desconectado por mi computadora que no siempre está dispuesta a trabajar. Y en este momento ignoro si el conflicto laboral que tiene como víctima a la Universidad de Sonora está por resolverse o continúa atorado.
Es un tanto decepcionante que en la sede de la Ciencia todavía se den esos movimientos –el paro de labores, las huelgas—que representan exactamente lo contrario al espíritu de la Máxima Casa de Estudios. Al estilo de los líderes de hace un siglo, se consigue que los ingenuos voten por el emplazamiento con la promesa de que se persigue el 50% de aumento salarial a sabiendas de que es imposible lograr tal incremento. Lo que les interesa es “asustar” no tanto a las autoridades universitarias, léase el patrón, sino a los políticos responsables de apoquinar.
En fin, dispense el lector esta amarga reflexión, que acaso será inútil porque me saldrán con que el conflicto se resolvió ya. Ojalá.
A mí me interesa el arreglo, en primer término, por amor a mi Universidad. Pero confieso que por una cuestión personal. Me honraría presentar ahí los cuatro tomos de mi obra “La saga de la cultura sonorense (1831-2020) y no puedo solicitar el espacio necesario mientras amenacen las banderas rojinegras)..
PARÉNTESIS POLÍTICO
Marzo ha traído un periodo de tranquilidad por lo que toca a las campañas preelectorales, con motivo de las fiestas primaverales con el natalicio de don Benito Juárez al centro, y las festividades religiosas de Semana Mayor, que gran parte de los sonorenses prefiere celebrar en la playa (se vale, si mientras se encuentran nadando despachan una oración, pero con los ojos cerrados si hay trajes de baño femeninos cerca).
La inactividad es engañosa. Recuérdese que no sólo velan sus armas los aspirantes a gobernador, sino también los precandidatos a diputados federales, a diputados locales y a las presidencias municipales. Pasado, pues, el breve periodo de descanso las ambiciones políticas se habrán desatado de nuevo, y multiplicado. Pobres de nosotros, los que las soportamos.
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