Los dos sindicatos de la Universidad, el STEUS y el STAUS, no están satisfechos con el aumento de sueldo que les ofrecen, y fijaron ya fecha para estallar sus huelgas: el 16 y el 30 de abril, respectivamente. Este caso de huelgas parejeras tiene viejos antecedentes. El STEUS se puso en huelga del 19 de abril al 16 de mayo de 1982 y este día aceptó el ofrecimiento de las autoridades universitarias y levantó sus bártulos, pero no para que se reanudaran las clases sino para que entraran las huestes del SEMUS, un sindicato ya desaparecido, y comenzara su propia huelga, que duró hasta el 22 del mismo mes.
STAUS y STEUS hicieron una huelga conjunta a partir del 1º de febrero de 1988; la levantó el primero el 24 de febrero, y el segundo, el primero de marzo. El STEUS lleva el liderazgo en huelgas prolongadas; la primera que hizo, en 1976, para exigir su reconocimiento como sindicato, duró 92 días (¡tres meses!); la segunda más larga fue de 64 días; la tercera fue de 57 días en la primavera de 2009.
Es doloroso hacer estos recuerdos y muy amargo esperar qué sucederá esta vez, con la doble amenaza de huelga encaminada a cerrar las puertas de nuestra máxima Casa de Estudios, a paralizar los laboratorios, suspender las clases, renunciar a congresos nacionales ya programados y a eventos culturales. Las huelgas contra las universidades y contra los hospitales deberían estar prohibidas.
¡PÁSELE, PÁSELE AL REPARTO DE CANDIDATURAS!
Se reunió un nutrido grupo de funcionarios que forman parte del equipo del gobernador Alfonso Durazo, y anunció cada uno la candidatura que persigue. Uno o dos aspiran a ser legisladores (¿diputación federal o local? Ustedes escojan). El secretario de Educación, que se hizo una discreta pero no inadvertida promoción en Facebook, no anda con rodeos: quiere ser candidato a gobernador. La joven Paulina Ocaña apartó la candidatura a presidenta municipal de Hermosillo; sólo exhibe un mérito, pero de gran peso: es nieta del doctor Samuel Ocaña. La diputada güera, guapota, de Agua Prieta, considera que la presidencia de aquel municipio le toca por herencia familiar, se apellida Terán.
Ninguno de esos funcionarios ha renunciado, aunque por modestas que hagan sus precampañas, es inevitable que desatiendan el trabajo por el que cobran. Simplemente al detenerse a soñar, con la bocota abierta, en triunfos electorales, ya están perdiendo el tiempo. Ganas me dan de no votar por ninguno y ninguna.
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