Qué bonito está el promocional electoral de Acción Nacional con la predominancia, por supuesto, de los colores blanco y azul. Quién sabe dónde fue grabado, pero es un espacio donde caben miles de personas, todas saludables y guapas, sin chamacos que estorben y sin viejitos que depriman.
Con las imágenes no se escuchan discursos largos ni cortos, sólo frases breves, rotundas, fáciles de retener, por ejemplo, combatiremos la corrupción. Supongo que no estaba en aquella multitud Guillermo Padrés; habría sido de mal gusto haberlo invitado y peor haberle dado chance de que hablara.
Como esta publicidad circula en las Redes es probable que la haya visto con interés y nostalgia Dolores del Río, primero porque formó parte durante años de esta multitud vestida de azul y blanco; segundo, porque soñó (y sueña) en tener la adhesión de una multitud similar para ganar la gubernatura; tercero, porque actualmente desempeña el cargo cuya responsabilidad oficial es, ni más ni menos, combatir la corrupción.
¿No se podrá retroceder a la situación política de otro tiempo para ponerla en aptitud de manifestar a la multitud: ¿me hablaban? ¡Estoy dispuesta! Atacar a la corrupción es mi especialidad. Y si quieren un aval de mi conducta, les traigo al gobernador Durazo.
Además, y esto es lo más hermoso del promocional, el PAN se declaró abierto a las candidaturas ciudadanas. Si anteayer anduviste con falda azul y blusa blanca, y ayer envuelta en un rebozo naranja y todavía esta mañana con maquillaje de morena, ¿qué importa la veleidad, que es tan humana? Vamos a ir a las elecciones que vienen, todos juntos, ¡y a ganar!
El promocional está suave.
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