La imparable precampaña de los suspirantes a la gubernatura del Estado ha pasado a la fase de fintas, rumores y encuestas inventadas para hacer creer a los ciudadanos que quien va adelante es X o Z. En otras palabras, apantallar a los futuros votantes para que de una vez se alinee con el que va a ganar. Esto último es puro cuento,
De modo que un día salen con que la encuestadora Fulana (generalmente con nombre en inglés) le da a Lamarque el más alto porcentaje en las preferencias. Y al día siguiente una encuestadora distinta asigna el liderazgo a Astiazarán. Por cierto, resulta claro que este señor don Toño entrará a la contienda bajo las banderas del PAN pues miembros de ese partido lo están apapachando.
A la gente no se oculta que las encuestadoras, salvo alguna excepción, baila al son de quien le paga mejor.
El aspirante que actúa con mayor descaro es Lamarque pues deja de lado sus deberes como presidente municipal de Cajeme y se va a otros municipios a hacer propaganda. La última adherente que sumó a su grupo fue la ex alcaldesa de Hermosillo Célida López, que muy temprano se declaró partidaria, siendo todavía panista, del candidato Alfonso Durazo. Ahora utiliza la técnica tempranera con Lamarque. Y no se trata sólo de asegurar una chamba, sino la posición adecuada para ser ella misma candidata a gobernadora.
Sin necesidad de ese tipo de simpatizantes, el de Cajeme podría asegurar el triunfo si pide el apoyo de los familiares de los que han sido asesinados durante su trienio.
Como que se sienten repelentes estos movimientos que los políticos de pacotilla llevan al cabo sin el mínimo asomo de pudor. Dan ganas de echarse a dormir un tiempo y despertar cuando haya quedado atrás esta etapa de desfiguros y actitudes corrientes.
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