Cayó Mara Romero en la desesperación al enterarse de que habían asesinado a dos jovencitas mientras su madre, que podría haberlas protegido, estaba en la cárcel. La escritora se mostró por un momento desarmada para continuar la lucha por ellas, las burladas, las encarceladas, las que podrían haber sido salvadas. En su libro “Navaja negra o verde” ofrece un catálogo terrible de los atropellos y la violencia que sufren.
En su dramático mensaje confiesa: “Ya no tengo de qué agarrarme”, pero lo hay, Mara, lo hay. En primer lugar, tu naturaleza de guerrera que puede doblarse pero romperse, jamás. Y luego, las mujeres que entran a la batalla en otros escenarios, por ejemplo, la diputada Alejandra López Noriega que busca la reforma de normas penales para que se considere legítima la defensa de las mujeres acusadas de agresión a los varones cuando atentan ‘estos contra su honor.
La lucha para al menos reducir los atropellos es enorme; tú enumeras en tu mensaje lo que debería hacer los que “gobiernan”, ese mensaje que comenzó a circular al tiempo que la prensa daba cuenta de cuatro homicidios más en Ciudad Obregón. Sigue en el cumplimiento de tu misión, Mara; los varones que vamos por el mismo camino, tenemos de qué agarrarnos: tus convicciones y tu fortaleza.
DENUNCIA DE JOSÉ LUIS JARA
El periodista José Luis Jara denuncia, en texto sólidamente fundamentado, el trato ilegal que en la Universidad Estatal reciben los trabajadores. Relegan los derechos laborales en los sanitarios. El mismo Jara fue trabajador en esa institución y habla con conocimiento de causa. Y no sólo denuncia los hechos sino el motivo y a la responsable.
La rectora, que arribó al cargo gracias a un dedazo oficial, dejó sus deberes en manos de una subalterna porque ella no tiene tiempo para atenderlos. Está dedicada a la campaña política de su marido, el alcalde de Cajeme, empeñado en ser gobernador. Jara cree que la señora Patricia Fierro sueña, por su parte, en ocupar la posición, muy vistosa en las esferas sociales refinadas, de “primera dama del Estado”. Me parece que eso es probable pero creo que sueña también en hacer carrera política junto a su marido. ¿Cómo suena: “senadora Patricia Fierro”. Y de aquí, después, después… Vaya usted a saber.
Por lo pronto el precandidato inventa reconocimientos y paga por torcer estadísticas porque así se borrará, cree, la larga lista de feminicidios en su municipio.
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