En estas Redes apareció un mensaje a todo color, de Joel Verdugo, señalando que “las malas lenguas” difunden que AMLO ha escrito más libros que los que ha leído. Y pa’pronto completó José Luis Jara que no cualquier escritor logra vender ocho mil “libracos” en las primeras semanas, refiriéndose al ex gobernador en líos Adán Augusto López, que para aliviar culpas anda regalando ejemplares.
El diálogo ofrecía visos de que sería muy divertido, y no resistí la gana de entrarle al debate: “AMLO será un autor de veras importante cuando le publiquen uno de sus libros traducidos a otro idioma, por ejemplo, ¡al castellano!”.
Hubo dos o tres puntadas simpáticas más, pero luego alguien desvió el juego al camino de la solemnidad, y “defendió” al presidente Peje (¿lo defendió de qué o de quién? Todos lo habíamos mencionado con respeto). En menos de tres minutos cambió el risueño tono del diálogo a otro tono áspero y aburrido, y comenzó el deporte de sacarse mutuamente trapitos al sol.
Triste y compungido, el duende del buen humor salió corriendo del Face.
Nunca me he explicado por qué los políticos que arriban a posiciones de poder han de ser circunspectos y estirados. No inspiran afecto al ciudadano, sino temor porque no saben ser ceremoniosos. De alguna manera la gente debe recobrar el sentido del humor que jamás le ha hecho daño a la política y a los políticos. Al contrario.
¿SERÁ UN FAOT A CRÉDITO?
Falta prácticamente un mes para que dé comienzo el Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado, de bien ganado prestigio a partir de la administración del gobernador Manlio Fabio Beltrones. Contra lo que se había acostumbrado, el Instituto Sonorense de Cultura no ha anticipado información sobre los cantantes de renombre que vendrán a las “noches de gala”, y menos sobre los artistas locales.
Por favor, tome el gobierno las prevenciones del caso para no quedar mal con los artistas que participen. Hay pagarles. Que no se repita el caso…, bueno, ustedes saben.
carlosomoncada@gmail.com