Carezco de los elementos necesarios para emitir un juicio sobre Raúl Navarro Gallegos, a quien se investiga como presunto responsable de peculado y delincuencia organizada cometidos cuando fue Secretario de Hacienda (antes, de Finanzas) de la gobernadora Claudia Pavlovich. Mientras desempeñó cargo similar en el sexenio de Manlio Fabio Beltrones (1991-1997) no tuve el menor trato con él ni de carácter oficial ni periodístico. La última vez que lo vi fue en el edificio de la Lotería nacional de la Ciudad de México, donde tenía oficinas el ya ex gobernador Beltrones, con quien Raúl trabajaba. Él me entregó un libro o un documento que yo necesitaba para completar una investigación periodística. La impresión que hasta ahora había tenido de Raúl Navarro es la de un funcionario dedicado por completo a sus tareas oficiales, un ciudadano todo discreción y seriedad.
Claudia lo incorporó a su gabinete por recomendación de Beltrones, como lo cuento en mi libro “Las claudicaciones de Claudia”. En esta obra dejo constancia de que el gobernador Alfonso Durazo aun antes de tomar posesión, calicó de “sexenio perdido” el que estaba por terminar la licenciada Pavlovich. No lo tomé en serio pues todo político habla mal de sus antecesores para dar la impresión, cuando toman posesión, de que son los únicos no corruptos en el mundo. Sucedió lo mismo con sus declaraciones contra la titular de la Fiscalía, y no tardó en desdecirse de su injusta apreciación.
Además, Claudia creó una Fiscalía Anticorrupción que atrapó en sus redes a una o dos docenas de funcionarios de Guillermo Padrés (éste quedó en manos de la Fiscalía General de la República porque en su récord de delitos había varios de competencia federal.
En la última página de mi libro citado aparecen estas líneas que se antojan ahora una predicción realizada: “Es posible que en un futuro cercano será necesario añadir capítulos a esta narración”. Para ello habrá que esperar los varios meses que durará la investigación. Hago votos para que no salpiquen, sólo por fobia feminista y celos políticos, a la señora Claudia Pavlovich Arellano.
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