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Erase un jugoso suicidio en siete tiempos

Sergio Ibarra
Sábado 13 de Diciembre de 2025
 

COLUMNA DE HIERRO

Primer tiempo: Carlos Fernández Márquez Padilla, un alto ejecutivo de Pemex que formaba parte del grupo de asesores de uno de los tantos directivos de la paraestatal y que llevaba apenas cuatro meses laborando en dicha empresa, decidió que el nueve de octubre de 2004 era un buen día para decirle adiós a éste mundo cruel y así diciendo, se arrojó al vacío desde lo más alto del edificio en que había venido prestando sus servicios desde hacía cuatro meses, y se subraya por lo que sigue a continuación, desde hacía tan solo cuatro meses. Ante un hecho de sangre como éste, la entonces procuraduría del Distrito Federal a cargo de Bernardo Batiz inicia las investigaciones en relación al suicidio. 

Segundo Tiempo: A sabiendas de que se trataba de un suicidio, la esposa de Márquez Padilla, la señora María Amparo Casar, haciéndose acompañar de su cuate, el historiador y periodista Héctor Aguilar Camín, se presentan ante el procurador para dos cosas; que se aceleren las pesquisas y el peritaje y ya encarrerados omitir en el expediente ese pequeño detalle que apuntaba hacia un comprobado suicidio de parte del interfeito. Es decir, no se estaba, nunca se estuvo ante un accidente de trabajo por lo que la palabra suicidio podría echar por tierra los planes de la promotora de Mexicanos Contra la Corrupción. 

Tercer tiempo: En cuestión de menos de veinte días y antes de que se cerrara el caso la viuda consigue ( al igual que sucede con todas las viudas de México que se presentan ante el imss y otras instituciones, nótese el sarcasmo) que Pemex le entregué un seguro de vida por la cantidad de 17 millones, 600 mil pesos y además, se le otorgue una pensión mensual de 125 mil pesos y, por si esto fuera poco, el pago de las carreras de sus dos hijos en el ITAM, mismos beneficios que no se hubieran hecho efectivos al tratarse de un comprobado suicidio, como en efecto ocurrió.

Un absoluto abuso y mentada de madre para los millones de trabajadores mexicanos que después de 30 años de trabajo a lo sumo obtienen una mísera pensión de ocho o diez mil pesos en el mejor de los casos.

Obviamente no estamos hablando de cualquier viuda, se trata de la señora María Amparo Casar, dirigente del organismo llamado Mexicanos Contra la Corrupción iniciado años atrás por Claudio X González y que en esos tiempos de la tragedia la señora despachaba en gobernación como jefa de asesores del entonces titular de la segunda dependencia en importancia en México, Santiago Creel Miranda. 

Cuarto tiempo: cuando el anterior director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, descubre las chicanadas y maromas para que la pobrecita de la viuda se hiciera acreedora a tan jugosa pensión, se inicia una carpeta de investigación ante la fiscalía lográndose que mientras tienen lugar estas,  se suspenda la entrega de tan jugoso botín. 

Quinto tiempo; con lo que no contaban los directivos de Pemex es que la antigua Suprema Corte le concedió un amparo a la viuda alegre y todo volvió a la normalidad. 

El muerto al pozo y la doña al gozo con 125 mil pesos a la buchaca, libres de polvo y paja, hasta sumar a la fecha 31 millones de pesos constantes y sonantes.

Sexto tiempo; con lo que no contaba la señora Casar es que la nueva titular de la Fiscalía General de la República, doña Ernestina Godoy llegó al cargo para reponer los siete años perdidos y echados a la basura por Gertz Manero el antiguo fiscal que estuvo en todo, menos en llevar ante la justicia a los delincuentes y mientras son peras tendrá que enfrentar la acusación que ya está en marcha en su contra y que no es otra que la probable intervención en la comisión del hecho señalado en la ley como delito de uso ilícito de atribuciones y facultades.

Séptimo y final; desde ayer mismo que se reabrió el caso ahí tiene usted el nado sincronizado de los justicieros y defensores de los derechos humanos para los que no hay de otra; " estamos ante una abierta persecución para aquellos que no piensan igual que los integrantes de la Cuarta Transformación; es la señora Casar, una perseguida política", pero no hablan del jugoso y ventajoso negocio que la dama en cuestión hizo del suicidioso de su marido. Lo que también es un hecho es que, desde ya, la dama en cuestión se perfila como una más de la probables candidatas del PRIAN y Claudio X González a la presidencia de la república, despuesito, desde luego de la infumable Lily Téllez y Kenia López Rabadán. Ahora sí, déjense venir. 

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