Para aquellos desmemoriados que gritan su ignorancia por las redes sociales y se lamentan y descalifican el tremendo atropello que según ellos significó la salida a escena pública del presidente López Obrador con el que también se demeritó, dicen estos, la figura y el gobierno
de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Antes de entrar en materia, va una pregunta incómoda:
Habría tenido calidad moral y el suficiente peso político el mequetrefe de Fox para haber salido a ponerse a la orden del briago de Calderón cuando el crimen organizado le mató a dos de sus más cercanos colaboradores, los dos, ocupantes de la segunda posición mas importante dentro del tinglado político como fueron los casos de Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora, sus ex secretarios de gobernación.?
Del peritaje de las autoridades de aviación y de la misma Procuraduría General de la República, con el que se trató de explicar las " causas" de los respectivos " accidentes", mejor ni hablamos.
Y, mucho menos, por supuesto, esperar una investigación a fondo y razonable de parte del hampón que por esos días se " ocupaba" de la seguridad de los mexicanos, Genaro García Luna, puesto a buen recaudo en estos días en celdas estadounidenses.
Ahora un poco de historia que seguramente vendrá a refrescarle la memoria a más de cuatro:
En el pasado político reciente, tres hechos sobresalen por la pestilente cauda que dejaron a su paso y que pintó de cuerpo entero a la familia priísta de aquellos días en los que tres, no uno, ni dos, tres expresidentes rompieron el acuerdo no escrito que de siempre se había venido respetando entre los ex mandatarios tricolores en el que el ex pasaba a un segundo plano y no se volvía a saber de él sino hasta el día de su muerte.
Ni por asomo. Ni una sola reaparición, ni una sola declaración. Es más, ni una sola palabra. Ni por equivocación, excepto el caso de Gustavo Díaz Ordaz para explicar su nombramiento como embajador de México a España de parte de su relevo, Luis Echeverría. De hecho fue el segundo ex mandatario al que literalmente hubieron mandado a la chingada. El primero había sido el sonorense Plutarco Elías Calles a quien Lázaro Cárdenas, su sucesor en el cargo lo montó en un avión de la fuerza aérea y sin escalas lo colocó allende la frontera, directo a la chingada, el mismo lugar del que López Obrador sacó de sus casillas a más de cuatro luego de su reaparición en su feudo chiapaneco.
El primero en romper el acuerdo de " calladito te ves mejor" fue López Portillo cuya reaparición en público la hizo a través de sendos desplegados que se publicaron en los principales periódicos de circulación nacional de la época como Excélsior, El Heraldo de México y Novedades, bajo el siguiente título: ¿Tu también Luis?, en el que puso como lazo de cochi a quien lo había dejado en el cargo, llevándose entre las patas a su sucesor, Miguel de la Madrid y buena parte del empresariado mexicano que le reprochaban su fallida política económica y que muy a punto estuvo de dejar a los mexicanos en la calle y en calzones, por más que había jurado defender al peso " como un perro", pero desdentado, seguramente.
El segundo show, trágico- cómico lo protagonizó el segundo de los ex presidentes más grises de la historia, apenas superado por Fox, seguido por Ernesto Zedillo, como fue el caso de Miguel de la Madrid, el que repitió la dosis de López por Pillo y mediante certero periodicazo les dijo sus verdades a todos los integrantes de la casta privilegiada y gobernante de esos años, con copia, desde luego para su sucesor, Carlos Salinas de Gortari a quien señaló como jefe de capos.
Y como la verdad no duele pero incomoda un chingo, tuvieron que salir al quite los familiares de don Miguel y a través de otro no menos espectacular desplegado se tuvieron que ver en la necesidad de declarar y dejar asentado en letras de molde que el jefe del clan de la Madrid prácticamente se hallaba mermado de sus facultades mentales.
Y como dicen que los niños, los borrachos y los ex presidentes dicen la verdad, tuvieron que ofrecer disculpas al orejas de ratón ante tan fea afrenta.
Y cual si se tratara de alguna maldición que incluía especialmente a los ex ocupantes de los Pinos en forma sucesoria, llegó el tiempo de Salinas de Gortari el que, acostumbrado a los grandes escándalos, no chingaderas, primeramente conspiró contra el primero de sus candidatos, Luis Donaldo Colosio a quien el sistema a su cargo asesinó en Lomas Taurinas de Tijuana, en los momentos en que hacia campaña con rumbo a la presidencia.
Después la emprendería en contra del relevo de Colosio en la candidatura y ya estando éste despachando en Los Pinos, acaparó espacio en las televisoras nacionales y desde su feudo en Agualeguas, ahí, tras anunciar que se declaraba en huelga de hambre, acusó a Zedillo de persecución política en contra de él y del criminal de su hermano, Raúl Salinas de Gortari a quien la antigua Suprema Corte le regresó sus carretadas de millones de pesos, mal habidos, con los que, de pura chingadera le había alcanzado para " prestarle" a Salinas Pliego para que comprara Imevisión, la otrora televisora del Estado.
Ahora sí que, como dijo la Maruca, van a querer más o se lo doy al gato?
Puchi, si de intervenciones hablamos.
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