He recibido alguna crítica sobre mi pasada colaboración donde se trasluce la posible práctica de zalamería al escribir, narrar y reseñar la presentación del libro “Sindicalismo de la CTM en Sonora 1982-2025”. Un buen comentario del maestro Carlos Moncada y una aclaración sobre mi opinión acerca del silencio de los medios de comunicación sobre las crisis silenciosas del dominio económico, esencialmente el Salario mínimo durante años del periodo de justicia revolucionaria 1936-1980 y el periodo de neoliberal et al.
Sin duda hubo las excepciones pero la mayoría de los medios de comunicación en los periodos mencionados fueron parte del plan del “No pasa nada”.
La CTM como organización gremial nace en los 30’s como resultado del pensamiento socialista, con alta influencia masónica y de los remanentes y conquistas de la Constitución de 1917. A partir de Vicente LombardoToledano y los que serian después conocidos como los “5 lobitos” bajo la égida política y filosófica de Lázaro Cárdenas fueron parte del desarrollo del futuro México, un país en desarrollo pero con mentalidad centro derecha, con opacos vestigios socialistas controlados por una central obrera que permitiera el desarrollo esperado dentro de los limites marcados por la nomenclatura revolucionaria.
Era la única forma de lograr los propósitos de protección y desarrollo de la clase obrera, nada de un sistema comunista o socialista, la CTM fue el conducto de que la clase obrera soportara las crisis del desarrollo económico y logrará a cuentagotas las conquistas no solo merecidas sino motivadas por sindicatos revolucionarios y movimientos sociales en luchas reprimidas por el sistema mencionado. La CTM logró no sin la oposición de la parte patronal la institucionalidad del sistema de salud para los trabajados conocido hasta la fecha como IMSS y otras conquistas laborales de contenido social.
A la vez iba consolidando una fuerza política que llegó a tener 3 gobernadores, 70 y tantos diputados, más de 40 senadores y no se diga diputados locales, presidencias municipales, regidurias, etc. Un partido con pensamiento socialista dentro del PRI. Aquí en el periodo 1991-1994 la CTM era la verdadera oposición con tres regidores propietarios y un síndico: Palillo Villanueva, Fernando Luna, un servidor y Agapito Parra Mares. Faustino Félix Escalante negociaba directamente con Ramiro y Palillo.
Fui secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Música del Valle del Yaqui por 18 años, delegado estatal de músicos.
Nunca estuve de acuerdo con los cacicazgos de Ramiro y Palillo, pero pertenecía a un sindicato nacional que comandaba Juan José Osorio Palacios y este ordenaba la línea: Apoyar a Ramiro.
A mi la regiduría no me la dio, la CTM local, ni Ramiro, me la dio el Sindicato Nacional de Músicos, Don Gilberto Borrego ( a quien Ramiro y Palillo le habían negociado su derrota para diputado federal) me lo informó.
Ramiro en el comité nacional de la CTM no gozaba de mucha simpatía entre sus pares, lo llamaban el “indio”, pero sí de Don Fidel por su aspecto de líder campesino y obrero.
Empezando el 94 me avisa el sindicato nacional que iba a ser recomendado para diputado local.
En esos mismos días, me solicita Ramiro que consiga por medio de Osorio una cita para él y Oscar Gonzalez Astorga con don Fidel. Mi líder Nacional, que era el tesorero del la central, me contestó “Que ni lo piense”; yo pasé el mensaje diciendo que por lo pronto no era posible, la negativa fue imborrable para mi carrera política, Osorio me avisó que le habían tumbado mi propuesta, que alguien con derecho a veto (nunca supe si fue Don Javier o Ramiro), después supe que Ramiro me había brindado las palabras” a los niños se les mata en la cuna” aun así la venganza étnica tendría su apoteosis, fui su director de prensa durante su última campaña para líder estatal, lo acompañé en su gira electoral, tomé fotos, las revelé (nunca me pagaron los rollos y su revelado), le grabé sus declaraciones, le coordiné algunos actos y el día de posesión no me dio ni un solo puesto en la dirigencia estatal, ah sí, un leve sonrisa de una venganza completa. Mi amigo Gilberto Borrego me dio un abrazo consolatorio y me dijo “No tiene madre”. Hoy, al pasar el tiempo sigo de acuerdo.
Por eso en el recuerdo, sigo con mi logo de cetemista pintado en el corazón y me da alegría que lideres como Javier Villareal, Francisco Contreras Vergara sigan enarbolando las banderas de un verdadero sindicalismo protector en lo que cabe y en lo posible de proyectos a favor de los derechos de los trabajadores.
Para hablar de la CTM se necesita conocer, vivir, crear la historia y compartirle a las nuevas generaciones los esfuerzos, luchas y el futuro que le espera al movimiento obrero si no toma en cuenta la experiencia de las luchas vividas.
Según periodistas amigos en la CDMX la presentación del libro fue un marcado éxito.
Felicidades nuevamente a Javier Villareal y Francisco Contreras. Es Cuanto.