El viernes que viene, 3 de octubre, iniciaré un cursillo de cuatro sesiones encaminado a formar lectores profesionales. No lectores de los que leen para entretenerse, sino LECTORES PROFESIONALES.
No me pongo a explicar aquí la diferencia entre leer para pasar el rato o para que dé sueño y un Lector Profesional, porque prefiero que lo digan cuatro escritores de prestigio internacional, que serán los invitados de honor.
El curso consistirá en cuatro sesiones, decía, que tendrán lugar en la biblioteca de la Casa de la Cultura de las 11 a las 13 horas, los viernes 3, 10, 17 y 24 de octubre. La admisión será gratuita con la sola exigencia de que sean puntuales.
En el primer viernes, el tema central será la Poesía (Lírica y Épica); en el segundo, la novela; en el tercero, cómo leer obras de teatro; en el cuarto, repaso de los temas anteriores, atención a comentarios, críticas y sugerencias, autores que no se han mencionado.
Quienes deseen asistir, vayan armados de pluma y cuaderno para que tomen nota.
DESGRACIA NACIONAL
Se cumplieron once años del asesinato de los 43 estudiantes normalistas sin el mínimo vestigio de que pueda descubrirse la verdad.
Creímos que el presidente Andrés Manuel López Obrador sería capaz de superar los temores de quitar las caretas quién sabe a cuántos influyentes, pero fue vana toda esperanza. ¿Cómo es posible que desaparezcan nada menos que 43 seres humanos sin que se encuentre una huella que conduzca a las tumbas?
Una inmensa mayoría de mexicanos está convencida de que se encuentra en el Ejército (que quizás inmerecidamente escribo con mayúscula) la responsabilidad del multihomicidio, y que se oculta información para proteger el prestigio de la institución. ¿Se puede proteger con un manto ensangrentado y sucio?
Esta desgracia nacional debería llorarse a gritos en todo el continente.
carlosomoncada@gmail.com