El gobernador Alfonso Durazo y el presidente municipal de Cajeme Javier Lamarque estuvieron presentes en la sesión tempranera que celebra todos los días la Secretaría de Seguridad. Los presidentes municipales no son invitados a estas reuniones a menos que sea para felicitarlos por la paz que reina en su comunidad o para regañarlos porque descuidan de manera notoria sus deberes.
Es evidente que el señor Lamarque no fue convocado para felicitarlo, no hay motivo para ello, sino precisamente para lo contrario, para darle un jalón de orejas por el imparable aumento de homicidios. Pero la Presidenta es una dama educada, el gobernador y el alcalde eran visitantes y no se habría visto bien que les llamara la atención con palabras ásperas (a los dos, pues a menos que me falle lo que me enseñaron de geografía, Cajeme es un municipio de Sonora). Y de manera delicada observó que en Cajeme ha subido “un poquito” el número de asesinatos.
Ese “poquito” ha servido para mantener a Cajeme en el primer lugar de homicidios violentos en la República. Y servirá para que el señor Lamarque se defienda del cargo de que en la región que “gobierna” se han descubierto fosas clandestinas, argumentando que es cierto, pero que dichas fosas no están llenas de restos humanos, sino más bien, “llenitas”.
Por amarga coincidencia, apenas venía de regreso a la Perla del Yaqui el señor Lamarque, se descubrió un hombre torturado y asesinado en el cruce de Guzmán y Terraza, colonia Casa Real, al noroeste de Ciudad Obregón, lo que aumenta un poquito lo poquito que ya había crecido el número de asesinados.
Pero gracias al fino trato que recibió en la Ciudad de México, el señor Lamarque puede alegar que el cadáver de este individuo sólo está un poquito muerto.
VENTA POSPUESTA
Nos informan que la venta de libros viejos a precios módicos, programada para este fin de semana en El Estanquillo de las Letras (Plaza Zaragoza), se pospuso para viernes, sábado y domingo de la semana próxima. Motivo, claro, el tiempo lluvioso.
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