Nada es perfecto y en cuanto a asuntos de política, dicen que en ocasiones las cosas se tornan más imperfectas.
Signo de la imperfección, tenemos que en cada nuevo gobierno, al parecer es regla que al momento de tomar el poder, como algo preestablecido, está el señalar y hacer hincapié de los errores y fallas cometidas en los gobiernos anteriores.
Hablando de autoridades, ahora municipales y específicamente en el Ayuntamiento de Cajeme, a lo largo de su historia se han dado casos que bien pudieran ser inéditos.
Por citar solo unos cuantos, relacionado con los regidores, tenemos los siguientes:
El cabildo de Cajeme está conformado por 23 elementos: presidente municipal, síndico y 21 regidores.
La preocupación del partido político que ha llevado a uno de sus miembros a la presidencia municipal y la de éste, es contar con la mayoría de regidores que le den su aval a la hora de presentar una ponencia. De ahí que, si se da el caso de no contar con la mayoría, busquen la manera que se sumen a su establo alguno o algunos de los regidores que en un principio se declararon de oposición y de diferente ideología al partido gobernante. Por lo regular lo logran.
Por lo contrario, de contar desde un principio con mayoría o con las dos terceras partes para una votación, el punto de acuerdo a plantear ya de antemano está aprobado.
Un caso curioso o quizá más que curioso inédito, se dio a finales de la administración de Sergio Pablo Mariscal Alvarado, cuando al inicio de campañas políticas para sucederlo, presentaron su renuncia seis regidores:
José Rodrigo Bours Castelo fue el primero, al anunciar sus aspiraciones para ir en busca de la alcaldía, lo haría por la vía independiente; también lo hizo el regidor Rosendo Arráyales Terán, quien buscó la alcaldía a través del Partido Encuentro Solidario (PES).
Junto a estas licencias se sumaron la de la regidora Carmen Susana Valenzuela Benítez, para buscar la candidatura a la diputación local por el Distrito XVI. Luego se ausentaron los regidores del PRI, Emeterio Ochoa Bazúa para sumarse al comité de campaña del candidato a gobernador Ernesto Gándara Camou, y Ana María Castro Monzón fue candidata a diputada del Distrito XVII.
El regidor Gustavo Almada Bórquez renunció para formar parte como regidor en la planilla de Abel Murrieta Gutiérrez, quien era candidato a la presidencia municipal por el partido Movimiento Ciudadano.
Por error cometido desde las elecciones del 2018, el Comité Electoral de Cajeme admitió a Miroslava Serrano Coronel como regidora suplente de Alejandra Rebeca Godoy Rodríguez del Partido Verde Ecologista Mexicano y también de Ana María Castro Monzón del Partido Revolucionario Institucional.
Poco antes de la renuncia de estas ediles, el 12 de agosto del 2020, lo había hecho la regidora Alejandra Rebeca Godoy Rodríguez, el puesto fue ocupado por Miroslava Serrano; pero al solicitar licencia y ausentarse la regidora Ana María Castro no hubo quién la supliera.
Rosendo Arráyales Terán al solicitar licencia en abril de 2021, su regiduría quedó acéfala, pues su suplente, Miguel Valdez Miranda, se encontraba en prisión desde julio de 2020 y quedó libre hasta julio del 2021.
Dadas estas circunstancias, el Cabildo de Cajeme estuvo conformado por 21 miembros en lugar de 23 en el periodo de campaña electoral.
En la práctica y en el desempeño de las actividades propias del cabildo, la ausencia de esos regidores al parecer no benefició ni perjudicó la toma de decisiones de los asuntos planteados en las sesiones de cabildo celebradas en ese periodo, sino todo lo contrario.
En la presente administración (2024-2027), el cabildo está conformado, en papel, por 23 miembros; tal vez por los tres años la administración cuente ya en forma prestablecida la fidelidad de votos necesarias en caso necesario.
Se dice conformada en papel, porque desde principio de la administración no cuenta con la participación del regidor étnico, por lo que el cabildo en realidad está compuesto por 22 elementos.
Lo más probable es que la presencia o participación del regidor étnico en las sesiones de cabildo, tanto para la etnia yaqui como para el propio ayuntamiento no sea de gran importancia, porque de serlo ya se hubieran dado todas las providencias para que este ocupara su lugar en esta municipalidad.
Así pues, muchas cosas pueden estar supeditadas a un juego de números, con los números se conforman las estadísticas y las estadísticas en ocasiones se vuelven vitales para llegar a acuerdos, establecer estatutos, leyes o reglamentos.
Pudiera decirse que este asunto de regidores, en ocasiones uno menos puede ser uno más, o viceversa, de acuerdo al cristal con que se vea.
Dicen que en política todo se vale.