“En política existen dos tipos de personas: el corrupto y el que está esperando la oportunidad para corromperse”. Dicen que esta frase la dijo el filósofo de Güémez.
Dentro de la política mexicana, que bastante se ha escrito, está documentado que MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional), o el Lopezobradorismo, se conformó en el 2014 por una mayoría de militantes del PRI y del PRD principalmente. Este último, que se fundó a finales de los 80´ por militantes de partidos de izquierda y con un gran porcentaje de desertores del PRI, que primeramente crearon una “corriente democrática” al interior del mismo partido, para después formar el ahora extinto, PRD.
El líder y fundador del Movimiento de Regeneración Nacional fue López Obrador, trapecista del circo político de tres pistas (PRI, PRD y MoReNa), fue asesorado por algunos intelectuales de la izquierda como Roger Bartra (Leer su libro Regreso a la jaula); Gerardo Esquivel (Excelente economista), Dr. Alfredo Jalife-Rahme (Psiquiatra y experto en geopolítica e internacionalista) que, a pesar de ser de los fundadores, ha criticado a varios militantes del MoReNa, entre ellos a Tatiana Clouthier, que fue detenido por supuesta difamación, absuelto por el expresidente AMLO; criticó tambien a la actual presidente de México, cuando era candidata a la presidencia del país; Porfirio Muñoz Ledo (inteligente político QDEP, fue tambien trapecista político de tres pistas; entre otros más, colaboradores en la fundación de MoReNa, que algunos de ellos desertaron del movimiento por alguna razón “de peso y no de monedas”, más que nada por disentir, en parte, con el proyecto de la cuarta transformación.
La amalgama política con que se construyó MoReNa, donde algunos personajes, no gratos la mayoría, del aquel “partidazo invencible”, forman parte de este nuevo movimiento, donde su mala reputación (que casi todos los políticos “gozan” con el adjetivo de corruptos), pero que por “arte de magia” al formar parte del movimiento, fueron eximidos de toda culpa. Incluso señalando a algunos políticos “que se quedaron en la oposición”, con la hipócrita retórica cuatroteatrerista, de los que ellos “antes eran, son y serán” cuando estaban en su original chiquero político, de corruptos.
La lista sería interminable, de estos hipócritas que antes hablaban pestes no solo del fundador de MoReNa, si no de sus militantes, y después se alinearon al movimiento, traicionando a su partido de origen o de un segundo para saltar o asaltar a un tercer partido, como aquel Yúnes que dijo cuando brincó a MoReNa: “No traiciona quien actúa de acuerdo con sus principios” (¿principios familiares, o de sus ex partidos donde antes militaba?), haciendo “gala de su congruencia política”. Quizás los saltimbanquis se escudan en la frase de Immanuel Kant, o de muchos años antes, tomada de los relatos de Tucídides en uno de los episodios del “debate de Mitilene”: “es de sabios cambiar de opinión”. La frase la retomó tal cual AMLO, en su larga campaña política (18 años) y que “al pueblo político sabio” le sirvió para cambiar de partido como se cambian de pañales a los bebés por las mismas razones (se embarran frecuentemente), estos “sabios políticos chapulines”. Sin recato alguno se prostituyen cambiando de siglas partidistas (menos en Sonora… también, dijo el teporocho).
Quizás conozcan a varios ex priistas y ex panistas N.P. que sin vergüenza cambian de pañales, porque para sus fines personales, les estorbó su ya deslucida camiseta de sus, antes queridos, partidos, de donde algunos y algunas se hicieron de mulas Pedro. A algunas y algunos hasta consulados, embajadas, puestos y candidaturas les concedió MoReNa “porque fueron sabios en cambiarse de calzones” …o se los bajaron para ponerse otro del color de moda.
Tal parece que algunos de estos políticos, antes PRIistas, que escupían para arriba, señalando la corrupción de los anteriores gobiernos (que la hubo y la hay), se empaparon con su misma sialorrea, con que atacan a sus opositores. Ahora son señalados, incluso por sus propios correligionarios de MoReNa; tal vez la Torre de Babel Morenista construida por la “diversidad de Ideologías” (¿A poco tienen ideología?), se está derrumbando desde su interior.
“El pez por su propia boca muere”; como le está sucediendo al anterior gobernante de Tabasco y después secretario de gobernación en el sexenio de López Obrador, y ahora resulta “que nadie sabía del historial delincuencial” de su secretario de seguridad en Tabasco, durante el gobierno de Adán Augusto López. ¿Pues que no decía, este ex PRIista: ¿cómo es posible que Calderón, no supiera nada de García Luna? Ahora a muchos brincolines inmaculados por obra y gracia del gran Tlatoani del Edén del sureste de México, “se les volteó el chirrión por el palito”, como a muchos otros, gobernadores, exgobernadores y funcionarios, que llegaron a MoReNa “sin la mancha del pecado”, pero la mácula escondida dentro de su ser (político) de la corrupción, les brotó a flor de piel.
Quizás la tentación de la corrupción que contagia a los políticos es por vivir de la política y no de vivir para hacer la esencia de la política. ¿Será lo primero, lo que motiva de querer eternizarse en un puesto político? ¡Aaañiiil, diría el cholo! “bailando un corrido tumbado… de burros”.
“En cierta medida la corrupción es un asunto cultural y lo peor que le puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a ella”. Fernando Savater. Filósofo, maestro y escritor español (21de junio 1947).
“El 50% de los políticos han leído al filósofo … El resto no sabe leer”. Güémez.
La mayoría de los congresistas no leen, solo levantan dedos a la orden del Tlatoani mexica en turno.
Todo lo aquí plasmado es lo que comenta la ciudadanía, del pueblo no sabio. “Yo nomás digo” …dijo Catón.
Yo solo escribo el sentir del ciudadano Zoon Politikón.
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