Que un ex rector del Instituto Tecnológico de Sonora haya quedado vinculado a proceso (será penalmente procesado, en palabras sencillas) es doloroso. Pero es al mismo tiempo, un paso adelante. Ha habido elementos para procesar al menos a otro ex rector y no el valor de hacerlo en quienes se hallaban obligados a ello.
Me refiero a Gonzalo Rodríguez, sucesor del doctor Oscar Russo Vogel. Fue su secretario particular y a él debió la rectoría. Cuando Russo fue echado del poder le pagó con una asesoría para aliviarle un poco lo que era inminente: irse a su casa.
En su tiempo fundó, entre otras, la empresa que es ahora el centro de la investigación de probables delitos del ex rector Javier Vales. Se le conocieron a Gonzalo y se le documentaron varias denuncias por fraude y otras conductas ilícitas, como la adjudicación directa de un contrato (es decir, sin la licitación exigida por la ley) para una obra cara en la unidad centro, a un familiar cercano.
El Consejo Universitario del ITSON tuvo la oportunidad, como instancia autorizada para poner en manos de las autoridades el caso, de proceder a la denuncia y consignación pero no lo hizo. No sé cómo andan las cosas ahora, pero entonces el rector en funciones podía integrar el Consejo a su conveniencia. Quizás eso lo salvó. Digo ahora que procesar al ex rector Vales es un paso adelante porque en lo sucesivo quienes manejen los fondos destinados para la educación de manera ilegal sabrán a qué atenerse.
Dato curioso: conocí al ex rector en Hermosillo cuando fue a las juntas de la Comisión Anti Corrupción, de la que era miembro.
DÍA DEL DIRECTOR DE ORQUESTA
La doctora Laurie Ann Ximénez Fybie, a quien mencioné hace unos días en esta columna, recordó a su padre Luis Ximénez Caballero ayer, con motivo del Día del Director de Orquesta. El décimotercer libro “La música”, que forma parte del IV tomo de mi obra “La saga de la cultura sonorense (1831-2020) lo dedico al maestro, gran director de la legendaria Orquesta Sinfónica del Noroeste. Invoco el espíritu del músico excepcional para que me dé suerte y se publique este año el tomo de la serie que falta.
Un recuerdo también para el admirado amigo Héctor Javier Reyes Bonilla, creador de la Orquesta Juvenil Sinfónica de Sonora y director, actualmente, de la Sinfónica de Hidalgo..
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