Acabo de regresar de Bellas Artes y traigo los ojos y la mente llenos de color. Vi la colección de pintores impresionistas en el último día de exposición. Conocí a estos artistas en 1975 en mi primer viaje a Francia, en el Museo Jeu de Paume, anexo al Louvre. Ese museo desapareció, o mejor dicho se transformó, pues el tesoro impresionista pasó a un edificio que originalmente fue estación de ferrocarril.
¿Le suenan al lector los nombres de Degas, Sisley, Pissarro, Berthe Morisot (la única mujer impresionista de este grupo), Manet, Monet y demás que brillaron en la segunda mitad del siglo antepasado? La colección comprende cuadros del alemán Kischner, de Gaugin y uno del holandés Van Gogh que no fueron por completo impresionistas.
Al mencionar a dos de esos pintores me vino el recuerdo de nuestro amigo José Rómulo Gastélum (DEP) que escribió un sesudo ensayo sobre los liberales juaristas que vencieron a Maximiliano y que culmina con el fusilamiento del emperador. Dijo Rómulo que el episodio había quedado inmortalizado en “un cuadro de Manet Monet” y leyó los dos apellidos así, pegados. La lectura la hizo en un salón del hotel Gándara. Luego de concluido el evento le pregunté por qué leía los dos nombres juntos si la obra sólo era de Monet.
Y me confesó que se le hacían bola los apellidos y había optado por citarlos así y con rapidez para no regarla. Le di un medio nemotécnico para distinguirlos. Murió primero Manet y mucho después Monet. Los diferencian dos vocales: la A de Manet, que es la primera vocal y fue el primero en morir, y la O de Monet, vocal alejada de la A, como alejada está la muerte de Monet. Me faltó preguntarle si le había sido útil el consejo.
ENCARNACIÓN VÁZQUEZ EN TURNO
Para este domingo (hoy) estoy programado para ir a un recital de la mezzosoprano Encarnación Vázquez que cantó por primera vez en Sonora en 1996, va para los 30 años. Cerró el Festival Ortiz Tirado en Álamos y se convirtió en invitada permanente a los festivales que siguieron.
Iré a aplaudirle en nombre de los sonorenses que la aplaudieron en Álamos, Navojoa y Hermosillo. Ya les contaré.
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