A partir de éste miércoles 25 de junio y hasta que el cuerpo aguante, empieza uno más de los nados sincronizados en el que estarán participando todos aquellos que no han terminado por "ilustrar" la república con la sobada cantaleta de la falta de libertad de expresión en México, orquestada desde Palacio de Gobierno y por la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum, y lo curioso es que nadie les prohíbe dispersar semejantes mentiras.
Y es precisamente en ese mismo marco de absoluta libertad de expresión y vociferar cuánto les venga en gana que, a partir de ayer estarán efectuado su enésimo nado sincronizado, ahora llevando como principal blanco y objetivo ni más ni menos que al presidente Andrés Manuel López Obrador.
¿El tema?
La descobijada que el gobierno de los Estados Unidos les acaba de pegar a tres instituciones financieras acusándolos de estar ligados a algunas bandas del crimen organizado, lavándoles su mal habido dinero, en los que destacan CI banco, Intercam y el plato fuerte del que se habrán de aferrar para tratar de golpear al gobierno de Sheinbaum y la imagen de López Obrador.
Vector, Casa de Bolsa.
Por una sola razón: el dueño del tercer organismo financiero involucrado en supuesto lavado de dinero, es ni más ni menos que el hombre de negocios Alfonso Romo, el ex jefe de la Oficina Presidencial o jefe de gabinete, para acabar luego, en los tiempos de López Obrador en la presidencia de la república. Del resto de las instituciones señaladas por el gobierno yankee, ni quien se acuerde.
El objetivo principal será Vector y en forma colateral, los nombres de Alfonso Romo y López Obrador y, en un descuido, hasta el nombre de la presidenta estarán trayendo a cuento.
Pero, los voy a decepcionar; otra vez habrán de fallar y se estarán topando con pared, más allá de si los gringos tengan o no razón en éste nuevo affaire, por una sencilla razón; ya nadie les cree y su muy abollada reputación se quedó en las pasadas campañas anti todo lo que huela a la Cuarta Transformación como fueron los casos de la llamada Casa Gris, el narco presidente y la narco candidata, pasando por los comunistas libros de texto gratuitos; el "inservible" Tren Maya, el AIFA, y la refinería que no refina, sin olvidar, por supuesto la elección de la nueva Suprema Corte de Justicia.
Campañas de odio y miedo que nos han hecho la menor mella para que López Obrador se haya retirado con el sello de haber pasado como uno de los presidentes más reconocidos por las mayorías en tanto que la señora Sheinbaum con apenas siete meses en el cargo goce de una aceptación y aprobación de poco más del 70 por ciento de los mexicanos.
¿Alguna duda? Ahora sí, déjense venir.
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