Hubo que pasar mucho tiempo e impactantes acontecimientos, para que la mayoría de la sociedad mexicana, en ejercicio de la democracia participativa (votación directa en las urnas), el 01 de julio de 2018, decidiera por enésima vez, pero ahora más organizada y preparada, relevar de los mandos políticos del Estado nacional a una elite que venía ejerciendo el poder desde 1940, con el inusitado arribo a la presidencia de la Republica del General Manuel Ávila Camacho; en esta fecha, el PRI y el PAN, perdieron el poder Ejecutivo y el legislativo también, pues, dejaron de ser mayoría en ambas cámaras legislativas que conforman el Congreso Nacional, quedando de esta manera sin influencia para dictar y aplicar las diversas políticas públicas que hacen funcionar el engranaje administrativo y político de la estructura estatal.
Esta clase política derrotada eran y son los amanuenses del capital financiero nacional e internacional, por lo que, los dueños de los grandes capitales son los más dolidos y afectados con los aplastantes resultados electorales de aquel 2018.
Sin embargo, estos poderosos capitalistas con sus incondicionales amanuenses se organizaron alrededor del poderoso Poder Judicial de la Federación y desde aquí trataron de revertir las iniciativas de reformas sociales e institucionales propuestas por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, tuvieron éxito en aquellas que requerían mayoría calificada en ambas cámaras como la iniciativa de reforma al propio Poder Judicial, último reducto de la derecha mexicana y del Régimen que nació con la Revolución de 1910 – 17.
El caso, irreversible ya, es que el 01 de junio de 2025, firmada por 13 millones de mexicanos y mexicanas se extendió el acta de defunción del Poder Judicial de la Federación.
Cómo se operó la elección del nuevo Poder Judicial, si fue suficiente o reducida la afluencia a las urnas, si a nueva clase política de la Cuarta Transformación maniobró con acordeones etc. También es tema de otro espacio, pero este, no para explicarnos de como en ocasiones hay que comer sapos sin arrugar la cara sino, más bien para tratar de entender el comportamiento de la psicología de masas porque solo así podemos entender lo que hoy y ahora está ocurriendo en México y en todo el orbe.
Nadie puede negar que fue la intervención masiva de los peones acasillados en las haciendas porfiristas los que carabina en mano se fueron a la “bola” para pelear contra el despótico régimen porfirista, sin saber que con su intervención en la revolución estaban creando un punto de partida para la formación de un nuevo régimen, que tipo de régimen, tampoco lo sabían, solo se lanzaron contra el que estaban viviendo porque simplemente ya no lo soportaban.
Un siglo después, el pueblo de México, un pueblo distinto al revolucionario de 1910-17, actuó con la misma lógica, pero la misma forma, porque la boleta electoral tomó el lugar de la carabina y con ella dieron fin al régimen político surgido de la revolución por la presión social del México profundo de ese tiempo.
Claudia Sheinbaum tiene sobre sus hombros la necesidad de darle forma a un nuevo régimen en m dio de una crisis estructural generalizada del sistema, las condiciones económicas han alcanzado desde hace mucho tiempo el punto más alto de descomposición que se puede alcanzar bajo el actual modelo de desarrollo.
La capacidad de la humanidad para producir bienes y servicios ha dejado de recer, el conocimiento y la tecnología no conducen a un aumento de la riqueza material para quienes la acumulan, mucho menos para quienes la producen. Las crisis cíclicas abruman a la sociedad con cada vez mayores privaciones y sufrimientos.
En todos los países se profundiza la crisis financiera del estado y debilita los ya inestables sistemas monetarios. Los gobiernos, así sean democráticos, monárquicos o fascistas, van de una bancarrota a otra.
Ni los mismos dueños del dinero ven salida a esta crisis. En todas las regiones donde se han visto obligados a derribar gobiernos democráticos e imponer el fascismo, han fracasado, así fue en toda mérica Latina, en Indochina, con Camboya y Vietnam, en el cercano Oriente, la franja de Gaza es ejemplo cruel, aquí se manifiesta lo más inhumano y despótico del capitalismo. Ahora, en el país históricamente privilegiado, en donde se presumía la práctica de democracia, a expensas de saquear al resto del mundo, con el nuevo gobierno de Donald Trump, camina con los ojos cerrados a la catástrofe económica y militar.
En la mayoría de los países, los partidos tradicionales representantes del capital financiero están perdiendo autoridad, en México, el PRI y el PAN su desprestigio ya tocó fondo. Ahora sí que, parafraseando al poeta Antonio Machado y a López Obrador, podemos decir que, solo los pueblos pueden salvar a los pueblos y solo ellos organizados pueden salvar a la humanidad.
En medio de este caótico panorama universal, México inicia un nuevo gobierno con la obligada necesidad de darle forma a un nuevo régimen político, con una cuasi nueva clase política. Todos deseamos no se equivoquen.
Daniel Estrella V. Miembro de Morenistas de Izquierda por Convicción. Fue militante del Partido Revolucionarios de los Trabajadores (PRT), de filiación troskista, y candidato por este partido al Gobierno del Sonora en 1985.