Breve repaso de la seguridad social en México
Raúl Héctor Campa García
Sábado 17 de Octubre de 2026

(Actualmente… ¿en caos?).

"Toda nación y empresa debe velar por la seguridad física y mental de su gente" Albert Einstein

“Cuando Facundo Cabral le presentó a su madre Sara, a un presidente de su país, este último le dice: en que puedo ayudarla Sara. Ella le contestó: con que no me Joda, es suficiente”. (Canción: Dicen por ahí).

 

El concepto de seguridad social nació en Europa. Se le considera al canciller germano Otto Von Bismarck, el creador de la seguridad social moderna, al promulgar en 1882 la ley que protegía a los miembros de las fuerzas armadas contra los riesgos de la existencia.

Sir William Beveridge, presentó al gobierno británico el 20 de noviembre de 1942, el llamado Informe sobre el Seguro Social y sus Servicios Conexos. Este informe vino a impulsar en forma importante la transformación del sistema de seguros sociales al régimen de seguridad social.

En México, los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana realizaron estudios y anteproyectos para crear un instituto de seguridad social. Siendo presidente de la República, Emilio Portes Gil, el Congreso mexicano aprobó la reforma a la fracción XXIX del artículo 123, que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 6 de septiembre de 1929 y, que textualmente dice: Se considera de utilidad pública la expedición de la Ley del Seguro Social y ella comprenderá seguro de invalidez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, y otros fines análogos”.

Fue hasta el gobierno de Manuel Ávila Camacho cuando se fundó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El día 10 de diciembre de 1942 la iniciativa de ley es firmada y turnada al Congreso, que la aprobó el 23 del mismo mes, con dispensa de trámite en la cámara baja, y el día 29 en la cámara alta. El 19 de enero de 1943 se promulgó y publicó en el Diario Oficial de la Federación.

También en 1943, junto con el IMSS se crearon los grandes Institutos de Salud de México: Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición, Instituto Nacional de Cardiología y el Hospital Infantil de México, que posteriormente a estos grandes Centros Médicos se le agregaron los nombres de sus primeros directores fundadores: INCMyN Dr. Salvador Zubirán Achondo; INC Dr. Ignacio Chávez Sánchez y el HIM Dr. Federico Gómez Santos. Estos Institutos tienen gran prestigio nacional e internacional, en cuanto a la atención médica, docencia e investigación.

Posteriormente en los años 60 y 70 del mismo siglo XX, se fundaron grandes Centros Médicos del IMSS (CMN ahora siglo XXI, la Raza, etcétera); del ISSTE (Hospitales 20 de noviembre y Adolfo López Mateos), entre otros, como: el Instituto Nacional de Pediatría (INP 1970, en sus inicios IMAN-Inst. Mex. de Asistencia a la Niñez) y el Instituto Nacional de Perinatología (INPER 1977). Con igual prestigios de sus antecesores Institutos. (Tomado de las citas bibliográficas del libro: *Campa-García R. H. Huellas de la Pediatría. De México a Sonora. 1era. Edición 1999. En proceso la 2da. Edición, corregida y aumentada).

Hay que reconocer que, en sus inicios, estos Institutos se formaron por iniciativa de médicos de esa época fundacional (*referencia arriba), aunque apoyados por los gobiernos en turno. Con respecto al IMSS y otras Instituciones, fueron extendiendo sus servicios a todos los Estados, aunque muchos años antes ya existían hospitales civiles, que fueron construidos durante los años de la Conquista de México y en la Colonia.

En referencia a los servicios médicos y otros rubros de la seguridad social, que otorga el IMSS, se sostienen, de manera tripartita, principalmente de las cuotas obrero-patronales; siendo el mayor porcentaje de las aportaciones, la realizadas por los patrones y en menor porcentaje, por el gobierno. Con estas cuotas se subsidian los gastos de salud, prevención, incapacidades, riesgos de trabajo, y demás prestaciones de ley para los trabajadores y sus familias.

En estas instituciones al servicio de la ciudadanía, si no son perfectas son perfectibles, donde la calidad de la atención, es muy importante y que la administración sea honesta, con el debido uso y adquisición de insumos, que sean los adecuados y que estén a disposición de los enfermos oportunamente.

Gobierno, trabajadores de la salud y los derechohabientes, todos, debemos involucrarnos, en que así sea. Cada quien en lo que le corresponda. Que quede claro que los recursos del IMSS, para todas sus prestaciones en salud y los demás rubros que abarca la seguridad social del mismo, salen – reitero- de las cuotas obrero-patronales y del gobierno: Son para el IMSS.

No confundir con el anterior Seguro Popular (luego Insabi, y “quien nadie sabi” donde quedaron esos recursos), y ahora “IMSS” Bienestar. Aguas.

El gobierno, con los impuestos que cobra a través de Hacienda, aparte de las cuotas que les descuentan a los patrones y trabajadores para el IMSS, subvenciona, a otras instituciones (ISSTE, etcétera) y los hospitales que dependen de la Secretaría de Salud.

Los grandes Institutos de la Secretaría de Salud, se sostienen del gobierno, de patronatos y con cuotas de recuperación de los pacientes, que dependiendo de su estatus socio-económico es el cobro por los servicios (aunque un gran porcentaje de estos usuarios, están exentos de pago). Desgraciadamente a estos grandes Institutos de Salud (arriba referidos) en los dos últimos gobiernos, se les ha reducido 10 mil millones de pesos el

presupuesto para pago de gastos de operación; igual que al IMSS, que afecta en la adquisición de insumos (material de curación, medicamentos y otros).

Pero también en forma muy importante son los actos de corrupción a nivel de altos mandos, al igual que los cochupos de la cúpula sindical, que han existido desde siempre y ahora no ha sido la excepción. Tranzas a nivel de adquisiciones y concesiones a proveedores tanto de medicamentos, instrumental o aparatos mecánicos. Ejemplos, durante la pandemia, la venta de ventiladores de calidad y a precios exorbitantes por los hijos de Manuel Bartlett y familiares del actual director general del IMSS, como una muestra de esto.

Cada sexenio (también desde siempre), vemos nuevos y no tan nuevos, funcionarios de primer nivel y directivos sindicales que se vuelven millonarios que, además, ocupan curules en el congreso poniéndose a modo en cada sexenio incluso, algunos, cambian de partido ad hoc: de PRIista, se vuelven PANIstas y ahora MoReNistas, sin recato alguno. No hay duda que el poder los seduce y los tienta el diablito de la tranza.

Cierto es que la mayoría del personal de salud realiza bien su trabajo y cuando tienen los insumos necesarios lo realizan mejor, con gran espíritu de servicio. Pero también desgraciadamente, siempre ha habido el nefasto robo hormiga, de parte de algunos trabajadores, que son los menos.

Todo esto ha provocado un caos en la atención de los enfermos y del personal, al carecer de los insumos para realizar bien su trabajo. La gran mayoría del personal directo en la atención de salud pone todo su empeño en realizar su trabajo con ética y profesionalismo, que demandan en tener el material necesario para atender a los enfermos.

Como en medicina, también debe ser un recordatorio para aplicarles a los políticos y funcionarios gubernamentales, la máxima de Hipócrates:

“Primun non nocere” (Lo primero es no hacer daño). A veces, con que los gobernantes no jodan al país, es suficiente.

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