Hace apenas una semana (sábado 10 de octubre) el gobernador Alfonso Durazo advirtió a los morenistas del país: "No todos los que ganan encuestas sirven a la causa de la transformación... su potencial electoral es producto de un incentivo no deseado y por ello perverso".
Las palabras de Durazo no se escucharon en Cajeme o se las llevó el viento porque ahora, cuando apenas han iniciado los registros para aspirantes que desean competir por la candidatura de Morena a la presidencia municipal, vemos ya una guerrita de encuestas y promociones mediáticas que seguramente no servirán a la causa de la transformación y tal vez ni siquiera a los intereses de los aspirantes.
Sondeos artificiales, anuncios y videos de promoción personal pagan ya algunos(as) que se desviven por llegar a la candidatura convencidos de que una vez alcanzada la meta será sólo un trámite ganar la elección del 6 de junio.
Si bien no son todos los que están porque entre los aspirantes también hay personas serias y bien intencionadas, destacan por su ambición desmedida aquellos(as) que están más cercanos al poder o cuentan con recursos financieros y desde ahora ya están promocionándose en redes sociales como políticos extraordinarios, morenistas de sangre pura, publicidad que no pagan ellos, claro, sino sus "admiradores" o "grupos de apoyo" inventados, tan falsos como las virtudes que presumen estos aspirantes.
Ya lo dijo Durazo hace una semana
"Algunos aspirantes pagan a medios de comunicación para incrementar artificialmente su potencial electoral... Ganar así no sirve al movimiento..."
Morena: La lección no aprendida
El proceso que llevó a la elección de 17 candidatos a gobernadores desembocó como era de esperarse en críticas y protestas abiertas por varios de los perdedores, sobre todo los que sentían seguros ganadores y no lo fueron, por lo que fue necesario cederles cuotas de poder para acallarlos y sumarlos a la nueva aventura electoral.
Si esto ocurrió a nivel de aspirantes a gobernadores, será más intensa la reacción de los miles de aspirantes que se sientan engañados en la competencia por diputaciones y alcaldías, un lastre muy pesado para Morena, que llegará al 6-jun-27 con un credibilidad interna minada y la desconfianza del electorado en aumento.