La Ley de Economía Digital recién aprobada en México pretende reducir de forma paulatina el uso masivo de efectivo (donde el 85% de los pagos menores a 500 pesos se hacen en billetes o monedas) e incentivar herramientas digitales de pago.
Es la estrategia para adoptar en México la nueva modalidad que ya es parte de las transacciones económicas habituales en varios países de mundo y ofrece atractivos de seguridad y fluidez que se impondrán de manera definitiva dentro de pocos años.
Con la nueva ley se busca facilitar que las tienditas, pequeños comercios (MIPYMES) y trabajadores independientes puedan cobrar desde el celular sin comisiones y con recepción inmediata, sin excluir la opción de pagos en efectivos o cheques cuando el consumidor así lo desee.
Sin embargo las bondades de esta expresión de la economía digital no tendrán efecto de manera inmediata, por el contrario, podrían ocasionar serias dificultades a las pequeños negocios, muchos de los cuales todavía carecen de infraestructura, recursos económicos y capacitación para adaptarse a este modelo, advierte Martín Zalazar Zazueta, presidente de Fecanaco Sonora.
El uso de terminales bancarias y el cobro de comisiones por transacción, explica Salazar, pueden representar gastos adicionales para los negocios, disminuir sus márgenes de utilidad o generar presiones para trasladar esos costos al consumidor final.
Por ello, consideró necesario establecer condiciones que permitan acceder a estos servicios a precios competitivos, sin comprometer la rentabilidad de las empresas.
Zalazar Zazueta, destacó que algunos comercios son atendidos por personas de mayor edad, para quienes el manejo de nuevas herramientas tecnológicas puede representar una dificultad, por lo que será indispensable ofrecer capacitación y acompañamiento.
“El sector no rechaza la modernización de los pagos, pues reconoce su potencial para fortalecer los negocios y facilitar las operaciones comerciales. Sin embargo, esas decisiones deben considerar las necesidades de las Mipymes y no limitarse a objetivos recaudatorios”, dijo.
Por último, el representante empresarial añadió que el proceso debe garantizar que los pequeños establecimientos puedan incorporarse a la economía digital sin enfrentar mayores costos ni complicaciones que pongan en riesgo su operación.