Prohibir con permiso, no es prohibir
Andrés González Prieto
Jueves 8 de Octubre de 2026

Tal parece que el espíritu de Santa Anna merodea por estas tierras y “otros” se encasillan en el poder  para implementar desaciertos. 

El dictador Antonio López de Santa Anna implantó en 1850 ‘s impuestos por cada ventana y puerta que tuvieran las casas y no contento con eso, también creó impuestos por cada perro que el ciudadano tuviera en su casa. ¡No hallan que inventar!

A los émulos del mencionado dictador se les iluminó su centro neuronal para implantar reglamentos, que nuestros ilustres huéspedes de cabildo aprobaron sin medir consecuencias sociales a dedo alzado.

 ¿Para qué añadir una ola más al descontento ciudadano, de violencia criminal, baches, socavones?

Nadie está en contra de la ley y el orden.

Como ciudadano y ex músico externo mi opinión.

Lo prohibido con permiso no está prohibido.

En este mundo global donde los intereses importan más que los derechos humanos, es permitido aún con sus minúsculos anuncios en sus envases de refrescos que tienen muchas “Colas” y otros, que circulen impunemente por nuestras gargantas líquidos gaseosos que nos traerán también impunemente enfermedades mortales, o el tabaco y los vinos, que en grupo causan miles o tal vez millones de muertes anualmente. Pero no hay problema mientras paguen impuestos que permitirán a la vez, curar o despedir a los enfermos causados por esas atractivas tentaciones del gusto existencial.

Las nuevas medidas sobre eventos particulares en la ciudad crean un ambiente molesto al ciudadano, quién no comprende como la prohibición deja de serlo, con solo pagar un permiso y los gastos correspondientes. 

Nota (también el músico es ciudadano)

 Pero me pregunto ¿van a desaparecer las fiestas particulares? Cuando éstas se realizan en hogares, cocheras, banquetas, se hacen con la particularidad de una espontánea o tradicional celebración familiar o amistosa, pero sobre todo por ser una fiesta familiar de grupo reducido o la FALTA DE RECURSOS para contratar un salón de eventos y pagar permisos, renta, policías.

Obligar al ciudadano a someterse a estas draconianas medidas, me parece una exageración por no decir un abuso.

Según esto, se les informó a los músicos que las multas por no tener permiso no serán a los músicos sino a los que no hayan sacado el permiso, que gran consuelo. ¡Pues no contrato músicos y ya!

 

Las autoridades fueron a informarles a los músicos no a tomarles la opinión, “Dura lex, sed lex” significa «la ley es dura, pero es ley- qué consuelo. Y los músicos, bien gracias.

Se han puesto a pensar, ¿cuánta gente dejará de contratar músicos, sobre todo los músicos ambulantes, los tríos, norteños, que viven de las serenatas, de los convivios improvisados, Ah si a la esposa, la madre, la novia le gusta la banda sinaloense, la sorpresa será solo después del permiso correspondiente y el vigilante policía o inspector con el medidor de volumen en la mano.

Y el día de las madres si vas a dar 10 serenatas, deberás de pagar 10 permisos respectivos, será divertido ver qué pasa.

El que el sonido de la feria o los bailes en el terreno de la Expo se oigan a kilómetros de distancia, no hay problema si tienen el permiso (pregúntenles a los vecinos, cómo lo disfrutan) ¡permisito o influencias hablan!

Los músicos también son ciudadanos y tienen derechos, si ensayan en una cochera es por comodidad, si lo hacen en banqueta es por calor o falta de recursos para rentar un estudio más amplio, la gente alrededor de un ensayo musical de barrio disfruta más que molestarse, aunque no falten los amargados tóxicos.

Tomarse una cerveza en estas temperaturas no es un pecado, sino una bendición refrescante, si hay un abuso merece una amonestación, si no ¡Que siga la fiesta!

 

Qué seguirá ahora ¿las ventanas o los perros?

¿Pero qué necesidad o necedad?

 
 

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