Qué aburrida sería la política sin los episodios chuscos que hacen sonreír o, de plano, soltar la carcajada. A Célida López la pusieron como aspirante a coordinadora de la defensa de la transformación y la soberanía nacional para que hiciera bulto, no porque haya alguien que crea que podría ganar. Ella misma tuvo conciencia de que estando cerca del ganador o ganadora de la competencia tendría acceso a una chamba en el próximo gobierno. No había más que esperar.
Pero se dio cuenta de que en varias entidades federativas en donde MORENA llevó al cabo las encuestas quedaron resentidos los derrotados y exigen, unos, que se repita la encuesta; otros insinúan que se saldrán de MORENA y le harán la lucha a la candidatura en las filas de otros partidos.
Podría suceder que uno de los (o las) que se lancen por su cuenta a la lucha electoral de veras popular y lo siga la gente.
Pues Célida se puso seria y “exigió” que las encuestas sean transparentes, que se dé a conocer la metodología y los resultados, porque si no se hace así… aquí la energía de su exigencia se desvanece y no concreta su amenaza, tal vez porque se encuentra convencida de que a una voz suya, que podría ser: “¡Síganme los buenos!”, miles de sonorenses marcharán detrás suyo hasta llevarla a la gubernatura.
Esta columna pide formalmente a MORENA y al órgano electoral que no traten de cambiarle el rollo a Célida. Déjenla que la riegue un poco más, que crea que es correcta su “estrategia”, y que los líderes de su partido están asustados. El episodio nos da tema para el café.
ENCUENTRO DE LOS QUE ESCRIBEN
Ayer, al referirme a los eventos culturales en marcha omití involuntariamente el evento cultural conocido como “encuentro de los que escriben con los que leen”. Me excuso y espero leer la información necesaria en los medios.
carlosomoncada@gmail.com