En días recientes escuché en entrevista de radio a un diputado local que anda en campaña. Quiere ser candidato a la alcaldía de Cajeme. Se presume con maestría y doctorado en la gestión de recursos públicos; con la capacidad para hacer brillar en muy poco tiempo a nuestro oscurecido municipio.
Ocurre que los sabios explican todo en forma muy sencilla. Para ponderar su capacidad en gestión pública, el diputado documenta que ha formado parte de la Comisión de Presupuesto del Congreso, y sin dejar de reconocer que la elaboración de un presupuesto es una cosa muy difícil, le dice a la reportera que él sabe hacerlo. Es enfático: "cuando te digo que sé, es porque sé."
Una vez esgrimida la espada del conocimiento, la usa contra los alcaldes que no saben solicitar el presupuesto para sus municipios. Y como buen maestro pone ejemplos. Hay alcaldes que tienen derecho a cien, pero piden setenta "y mal pedido; a esos los hemos reprobado". Hay otros que teniendo también derecho a cien, piden ciento quince, y los saben justificar. A esos se los hemos aprobado.
En los dichos del diputado se implica que no hay crisis presupuestal, sino ignorancia y falta de capacidad de muchos alcaldes. Bajo esa regla no dice en qué condición queda el alcalde de Cajeme, aunque parecería, por los grandes rezagos del municipio, que pertenece al grupo de alcaldes que teniendo derecho a cien, pide setenta.
Pero ocurre que la realidad es más grande que la sabiduría del memorable diputado. México vive una crisis fiscal que ha obligado al gobierno federal a ejecutar severos recortes presupuestales en todas las áreas del ejercicio y eso incluye a estados y municipios.
Lo que es peor, se advierten mayores ajustes al gasto, pues, según datos de la Secretaria de Hacienda, al cierre del primer semestre del año los ingresos fiscales cayeron en más de 140 mil millones de pesos.
Mientras el gobierno federal, no rompa con la lógica neoliberal de solo operar la economía con los ingresos disponibles, continuaran los recortes.
Se requiere que el gobierno recupere soberanía sobre la política monetaria y de crédito, lo cual implica que se reviertan las reformas que desvincularon al Banco de México del compromiso con el crecimiento económico nacional. Solo en esas condiciones podremos incrementar y ampliar las capacidades presupuestarias para que la economía vuelva a crecer y los estados y municipios gocen de los presupuestos adecuados para tener ciudades modernas y funcionales.
Desde el Valle del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, 3 de septiembre.