Los megaproyectos de gas natural licuado (GNL) de exportación Saguaro Energía y AMIGO GNL no cuentan con condiciones jurídicas firmes para avanzar, dado que la autorización de sus procesos ambientales no han concluido, debido a impugnaciones y suspensiones judiciales que enfrentan, señaló Nuestro Futuro A.C. durante el taller especializado para prensa sonorense.
¿Qué está en juego para Sonora si se convierte en un corredor de gas licuado de exportación?
Durante el encuentro, Nora Cabrera, directora de Nuestro Futuro y abogada en los casos, explicó que los dos proyectos se encuentran en etapas regulatorias distintas. Saguaro Energía, proyectado en Puerto Libertad, cuenta con una autorización ambiental otorgada originalmente en 2006 para una planta de regasificación, misma que en 2018 fue modificada para convertir el proyecto en una terminal de licuefacción y exportación.
Actualmente enfrenta más de nueve juicios de amparo que mantienen frenada su construcción, además de una suspensión que impide el ingreso de buques metaneros vinculados al proyecto al Golfo de California mientras continúan los procesos judiciales.
En el caso de AMIGO GNL, proyectado frente a Guaymas, el procedimiento se encuentra en una etapa diferente. Su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) fue presentada ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) en noviembre de 2025; sin embargo, la consulta pública comenzó hasta marzo de 2026.
Durante este proceso, organizaciones y ciudadanía presentaron más de 4,800 comentarios, en los que señalaron vacíos de información, falta de transparencia y la ausencia de anexos relevantes para evaluar adecuadamente los impactos del proyecto. Desde mayo de 2026, un juicio de amparo mantiene suspendida judicialmente la emisión de la Autorización de Impacto Ambiental.
“Los permisos ambientales de AMIGO GNL aún no existen. Mientras existan juicios pendientes sobre su legalidad, la construcción no debería iniciar”, explicó Nora Cabrera durante el taller.
Añadió que una Manifestación de Impacto Ambiental no equivale a una autorización: primero debe realizarse una evaluación técnica y administrativa por parte de la autoridad y, posteriormente, emitirse una resolución debidamente fundada y motivada. Incluso una autorización puede ser impugnada mediante juicio de amparo.
Nuestro Futuro destacó que esta precisión es relevante ante la información pública contradictoria sobre el avance de AMIGO GNL.
La organización señaló que no ha tenido acceso a una autorización ambiental que permita considerar concluido el procedimiento y que, en cualquier caso, existe una resolución judicial que mantiene frenada su emisión.
Por ello, llamó a distinguir entre anuncios públicos, manifestaciones de impacto ambiental, autorizaciones y permisos firmes, y a dar seguimiento a los expedientes y resoluciones judiciales para conocer el estatus real del proyecto.
El segundo bloque del taller estuvo dedicado a explicar las afectaciones ambientales que provocaría la construcción de estos proyectos.
Mariana Domínguez, bióloga y coordinadora de Comunicación de Nuestro Futuro, recordó que el Golfo de California alberga cerca de 39% de los mamíferos marinos del mundo y 80% de los de México, además de cinco de las siete especies de tortugas marinas del mundo y numerosas especies residentes, migratorias y protegidas.
La región cuenta además con más de 15 Áreas Naturales Protegidas y desde 2005 es considerado Patrimonio Mundial reconocido por la UNESCO.
Domínguez explicó que el aumento del tráfico de buques metaneros podría generar ruido submarino, colisiones con fauna marina y desplazamiento de especies, además de introducir organismos invasores mediante aguas de lastre y bioincrustación.
A ello se suman los efectos asociados a dragados, modificación de sedimentos y corrientes, cambios en la calidad del agua y emisiones de gases de efecto invernadero.
Por su parte, Arturo Ramírez, biólogo y doctor especialista en conservación marina, destacó que el impacto potencial debe analizarse a escala de todo el Golfo de California y no únicamente frente a las costas de Guaymas.
Explicó que la región concentra más de 12 mil especies, presenta una diversidad biológica superior a la de otros ecosistemas marinos comparables, como la Corriente de Humboldt, la Corriente de California, entre otros, y funciona como zona de alimentación, reproducción y refugio de numerosas poblaciones biológicas.
También advirtió que proyectos como AMIGO GNL deben evaluarse considerando impactos acumulativos derivados de terminales, gasoductos, tráfico marítimo, dragados, descargas y demás infraestructura asociada, en lugar de fragmentar cada componente como si operara de manera independiente.