A cuarenta y ocho horas de ocurrida la detención del R1, Ramón Ángel Álvarez Ayala, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del ex alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, en noviembre del año pasado, por más que busco en los periódicos y noticieros de radio y televisión de México, no he encontrado una sola disculpa para con las instituciones del estado de aquellos que, apenas horas después de ocurridos los hechos, salieron a a vociferar que el asesinato del edil ultimado, era un crimen de Estado.
Así lo aseguraron aquellos que ya hacían a la pobre viuda del sacrificado alcalde, Grecia Itzel Quiroz, como la directa sucesora de Xóchitl Gálvez, en su calidad de viuda y mujer indefensa, según estos, como la candidata perfecta a la presidencia de la república para las pizcas electorales del 2030, única pieza ( a falta de sólidas y serias propuestas políticas) con la que Alito y sus azules aliados, podrían derrotar a Morena.
En ese Noviembre del año pasado, ooootra vez, como ha sido su sobada costumbre, el nado sincronizado corrió a cargo de las principales víctimas de la pérdida de privilegios, PRI y PAN a través de sus más demeritados jilgueros, los senadores Lili Téllez y el también plurinominal, Manuel Añorve, asegurando a grito abierto que al señor Manzo lo había asesinado el Estado.
Para el efecto, en la sesión del cuatro de noviembre, ambos legisladores encabezaron la cena de negros en que convirtieron el recinto legislativo.
La Lorenza del senado, -- cito a continuación -- dijo que ella no respetaba a Fernández Noroña, su par, porque este tiene manchadas las manos de sangre, " porque a Manzo lo mató el estado".
Por su parte, el enano ( de espíritu, sobre todo) Manuel Añorve, insistió en señalar el hecho como un crimen de Estado, porque según él, " a Manzo lo dejaron morir solo ".
Hoy, curiosamente, estos, sobre todo la Lela que en esa sesión la emprendió en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum y en contra del general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, al acusar a la mandataria de indiferencia y palabrería y al militar de incapaz para salvaguardar la vida del alcalde pese a que contaba con escolta de la Guardia Nacional, no ha salido a disculparse ante tales señalamientos ahora que el autor intelectual de la muerte del señor Manzo ya está a buen recaudo según lo dado a conocer este pasado jueves por el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, como tampoco he escuchado a los oficiosos del teclado y del micrófono quienes, fieles a su costumbre, hicieron eco de las sandeces orquestadas por Alito y los mini legisladores que le acompañan.
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