Ahora sí que el Maloro, alias, Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, volvió por sus fueros. Cómo todo oportunista que ha sido a lo largo de su vida política, sabe que al subirse al cascajo y remedo de partido que es el PVEM en Sonora, como su nuevo dirigente, con chanza y le tiran con una diputación plurinominal, lo que le aseguraría el ansiado fuero que no obtuvo al perder en forma demoledora la senaduría que buscó por el PRI, partido del que ahora reniega.
Y por si quedara alguna duda del cinismo, oportunismo y demás ismos que envuelven la figura del ex alcalde hermosillense, en donde por cierto quedó a deber mucho, -- literal-- aquí esta preciosa joya de declaración que no hace mucho hiciera el Maloro, cuando todavía se aprovechaba de los muchos dividendos y ganes que le dejaba el ser un destacado priísta:
" Representan la incongruencia -- les decía a sus adversarios políticos que finalmente le hicieron morder el polvo-- de haber estado en todos los partidos y con todos los gobiernos según sople el viento. Es fácil cambiar de camiseta, -- sin agras-- cuando lo que se busca es el poder por el poder mismo".
Ojalá que con la llegada de la nueva dirigente de Morena, Ariadna Montiel, se ponga fin a la sobada y tramposa estrategia que había venido practicando la anterior dirigencia morenista de habilitar, a fin de rescatar, a rémoras de triste pasado, para mandarlos simuladamente como candidatos, a través del partido verde que, de ecologista, tiene lo mismo que el Maloro de ser un buen activo político, por más que ya han surgido las primeras voces, en dirección al mando mayor de Morena que advierten que , al menos aquí en Sonora, el Maloro apesta con un tufo que irradia fácilmente unos 800 kilómetros a la redonda.
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