Con-cierto júbilo Cultural
Andrés González Prieto
Domingo 26 de Julio de 2026

La tarde noche se prestaba para ello, cómplice de lo que sería un oasis entre este desierto de tumbados sonidos; maná de audibles dimensiones sobre un esfuerzo sobrehumano de sacar adelante un proyecto.

La tarea no había sido fácil, en menesteres donde una melodía de 5 minutos absorbe semanas de ensayo en busca de la perfección posible o lo más cercano a ello; el intento estaba ahí, presente en busca más de aplausos, comprensión al esfuerzo, sentir que valió la pena la terquedad de un sueño. 

La asistencia buena para un repertorio desconocido para el 80% de los presentes, salvo la sección beatlica, tal vez ahora sí haya sido un éxito económico redituable.

Algunas sonrisas lo indicaban.

El maestro invitado: Ariel Guerrero, músico profesional dotado técnicamente en la materia clásica dio cuerpo al concierto, no solo a su ejecución casi perfecta, aplaudida más de una vez, sino también arreglos y adaptaciones a melodías del suyo populares. Algunos solos carecieron del dominio de la escala de Blues, haciendo las pentatónicas intrascendentes, por lo general todo bien, en la búsqueda progresiva inalcanzable de la perfección en este nivel.

En la primera sección, Bach nos trajo reencuentros neuronales con la esencia casi mística de los Kappellmasters de la época dorada del barroco, génesis del universo clásico conocido, conectó así nuestro sistema auditivo con un jardín musical que arrancó suspiros invisibles. Las sonrisas invocaron los aplausos y algunos de pie gritaron ¡Bravo!

Siguió después del segundo intermedio, algunos arreglos sobre Beatles que estuvieron de buen modo ejecutados por un ensamble electrónico compuesto de un buen pianista Guillermo Alfaro, un joven baterista-electro llamado Ovando y Juan Pablo bajista acústico y electrónico con chispas jazzísticas aún no desarrolladas, pero sensibles a desarrollar en  el futuro, ellos, en complicidad con Ariel nos brindaron números conocidos, escuchados entre  aplausos casi apoteóticos ensayados para mítines políticos.

Después del tercer intermedio, los números de Yesterdey y Eleonor Rigby a cargo de la orquesta dirigida por el maestro Edgar Zárate y la maestra Melissa Rodríguez, desquitaron el boleto, la ejecución casi perfecta de las secciones nos dejaron a muchos que presumimos de cultos en la materia, con la boca abierta y la sonrisa envuelta en la esperanza de futuros mejores, resaltando el joven Omega G. Silva en la Flauta Trasversa y el Sax Soprano en los números Badinerie y Something.

Gusto de ver por ahí al maestro Enrique Espinosa Pinales. Los políticos ni pensarlo, andan en campaña.

Felicidades a todos y cada uno de los que integran este esfuerzo-proyecto. La Orquesta Juvenil de Ciudad Obregón OJUCO

No está mal para un regalo de cumpleaños.

 
 

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