El asesinato de un periodista no es un caso más
Sergio Anaya
Viernes 24 de Julio de 2026

El periodista oaxaqueño Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue asesinado el martes mientras desayunaba en un puesto de comida cercano a su casa, en el municipio de San Pablo Etla.

El comunicador de 58 años se desempeñó como director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (CORTV) en la administración de Alejandro Murat Hinojosa y actualmente era uno de los periodistas más críticos del gobierno del morenista Salomón Jara Cruz.

Desde las primeras horas después del crimen, las interpretaciones políticas tejen sus hipótesis en torno a los presuntos culpables y a los beneficiados con la desaparición física de Leyva.

La frivolidad de las estadísticas terminará por sumar éste como "un caso más" y otros alertarán por una verdad que sigue consolidándose: México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

Las frases ciertas o alarmistas, piadosas o cargadas de rencor político, no alcanzan para mitigar el dolor de la familia y amigos de Francisco Leyva.

Este no es un caso más de periodistas asesinados. Es una expresión de la realidad que vive toda la sociedad mexicana a expensas del crimen organizado. Matar a una persona parece ser, lamentablemente, una acción ordinaria, común.

Y entre esta terrible costumbre el asesinato de un periodista tiene un significado propio, ni superior o menor que el de cualquier otra persona, pero sí un significado inherente a una profesión que se ejerce bajo riesgos cada vez determinantes en el México actual.

 
 

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