MUY, PERO muy flaco favor le están haciendo a Ernesto Ruffo Appel aquellos que, ya han perdido la memoria a través de los años, ( 36 ) para ser exactos, o de plano, hoy quieren hacer como que la virgen les habla, ( hacerse priandejos, pues) y han salido a defender el buen prestigio y honradez que nunca tuvo Ernesto Ruffo Appel, el ex gobernador de Baja California detenido en días pasados, acusado de encabezar la más grande banda huachicolera de México y el mundo, para no quedarnos cortos.
Empiezo por la descomunal cantidad de hidrocarburos que les fueron confiscados, no hace una semana, ni un mes, hace casi un año, de ahí que no se puede hablar de armar delitos de la noche a la mañana como aseguran esos trasnochados defensores; 15. 3 millones de litros¡!, mismos que traficaban Ruffo y secuaces, a través de la siguiente mecánica: se los robaban aquí en México ( obviamente en contubernio con funcionarios corruptos de aduanas), mismos que eran trasladados a Estados Unidos en donde eran " lavados" y regresaban a México a través de carro tanques del ferrocarril, declarando mañosamente ínfimas cantidades de su contenido. Es decir, la mayoría de las veces, reportando tan sólo un diez por ciento de la capacidad del ferro tanque. Todo esto, a través de la empresa Ingemar en la que el ex gobernador panista californiano es socio mayoritario.
La investigación , según lo dicho por la Fiscal, Ernestina Godoy y el titular de Seguridad Nacional, tenía ya más de un año, lo que llevó a la detención de Ruffo y siete de sus cómplices. No habiendo más dudas al respecto, pasamos ahora a la principal cantaleta que han venido esgrimiendo sus fallidos defensores:
Según estos, se éstos, el gobierno de Claudia Sheinbaum está atentando ni más ni menos que contra el paladín de la democracia en México y como muestra, restriegan, como quien pretende asustar con el petate del muerto, que Ruffo es el primer personaje que abolló el casco del Titánic tricolor, al hacerse de la gubernatura de Baja California con las siglas del blanquiazul, razón por la cual le siguen llamando el primer gobernador de oposición en México.
En esto último, nada más en esto último, tienen razón. En lo primero, paladín de la democracia, mis ¡!polainas¡!.
Ernesto Ruffo fue una de las muchas argucias de que echó mano Carlos Salinas de Gortari para justificar el robo que cometió para alzarse " con la victoria", luego de que Manuel Bartlett, por esos días, Secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid, tiró el cómputo electoral que a altas horas de la noche ( miércoles 6 de julio de 1988 ) veía al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD, como el ganador absoluto de esas elecciones que apenas horas después, como por arte de robo, vieron triunfador a Salinas.
En otras palabras, por ahí no, dijo Sor Yeye.
Con Ernesto Ruffo no se estrenaba en México la falsamente llamada " pluralidad política", lo que se estrenó, y muy bien, fue la era de concertacesiones , mismas con las que nunca estuvo de acuerdo el entonces líder del PRI nacional y después, inmolado candidato presidencial ( por el mismo sistema político que lo llevó a las grandes alturas y terminó ejecutándolo) Luis Donaldo Colosio Murrieta, el mismo que tuvo que salir a dar la cara a nivel nacional para decir que los resultados ofrecidos en los comicios de Baja California, no favorecían a la candidata del PRI, Margarita Ortega.
Tons?. Cuál paladín? Cuál pluralismo político?
Lo dicho; mis destos, y aquellos. La misma suerte correría años más tarde el también priísta y hoy gran defensor del sistema que lo desgració de por vida, Francisco Labastida Ochoa, a quien Ernesto Zedillo lo hizo morder el polvo ante la peor desgracia que pudo haber tenido nuestro país con la llegada de Vicente Fox a los Pinos. Seguidito, por supuesto, de otra no menos calamidad, el borrachales de Feli Pillo Calderón.
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