Cinco de quienes aspiran a ser candidatos de MORENA a gobernador hacen campaña por todo el Estado en tiempo en que la ley no lo permite, pero alegan que no violan norma alguna porque la campaña no es electoral sino para disputarse el hueso de coordinador de las actividades del partido. Pero como ciudadano sonorense que de manera obligada debe observar el circo me pregunto quién paga esta precampaña disfrazada.
Los cinco aspirantes son servidores públicos, de modo que disponen de vehículo, chofer y vales de gasolina; no van solos, cuando menos con dos guaruras y dos ayudantes para que les planchen las camisas y hagan mandados. Todo eso cuesta. Y a menudo tienen que pernoctar en el municipio que visitan, es decir, pagar hotel y alimentación para todo el grupo. Unas cheves para la fatiga caen bien.
Y el chiste mayor es que la gente toda se entere, cualquiera que sea la ubicación de su domicilio, de dónde andan los aspirantes y qué burrada dijeron. Hay que redactar boletines y mandarlos, junto con las fotos, a los medios de comunicación. Veo en “El Imparcial” que se dedica una plana a los cinco aventados y formulo una pregunta tonta: ¿es gratis esa propaganda en la prensa?
Todo eso cuesta, repito, y es difícil creer que algo aportará el partido. Lo más sencillo es que se eche mano del presupuesto que maneja la dependencia de cada uno de los cinco, en otras palabras, que se pague con el dinero que aportan los aguantadores contribuyentes: ustedes, lectores, y su servidor.
¿Calcula usted que se gastará en estas danzas un millón de pesos? ¿O dos? Eso no importa, porque al final del recorrido, mucha gente conocerá a los que quieren la gubernatura. Les conocerá el rostro; las mañas se conocen después, cuando gobiernan.
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