En medio de fuerte presión política y bajo interés inicia el Mundial de Futbol
Sergio Anaya
Miércoles 10 de Junio de 2026

En medio de los abusos cometidos por la FIFA, que ha elevado el precio de los boletos a niveles inalcanzables para el aficionado común, ése que sostiene al futbol durante todo el año, la excesiva comercialización del espectáculo que impide ser visto en bares y restaurantes si no es a cambio de licencias de alto costo, el desinterés de un sector muy amplio de la población no sólo en Estados Unidos y Canadá, también en México, y en medio de tormentas políticas que amenazan la justa deportiva en nuestro país, inicia este jueves la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026.

 

La política echa a perder la fiesta

Esto último, el factor político, aparece como una de las principales amenazas al éxito del torneo. Los problemas empezarán desde el primer día, cuando la inauguración en la Cd. de México se ve ensombrecida por las marchas y protestas magisteriales y de otros colectivos como los de familiares de desaparecidos, además de otros grupos que seguramente inflará la oposición política de ultraderecha.

La ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en el juego inaugural tiene lógica: Quiere evitar una rechifla general del público compuesto principalmente por personas de clase media alta, el sector más crítico contra su gobierno. Cuarenta años después el abucheo que recibió Miguel de la Madrid en la inauguración del México 86 aún resuena como una advertencia de lo que podría suceder este jueves.

Sin embargo, todo esto es anecdótico, lo más importante y grave es la entrega del gobierno mexicano a los intereses de la FIFA, el organismo delictivo de cuello blanco colocado en las altas esferas de la corrupción internacional. Pese a la demostrada trayectoria de la mafia del balón, el gobierno de Sheinbaum ha decidido acompañar con generosidad la organización del torneo y peor aún ha tratado de involucrar el ánimo de la sociedad mexicana con disposiciones de gobierno que se antojan exageradas, como el frustrado proyecto de adelantar las vacaciones en el sistema educativo para que los mexicanos se entregaran de lleno a la "fiesta deportiva", hasta las competencias de ligas locales y la construcción de canchitas en todo el país. 

Una futbolización de la vida pública la que ahora presenciamos no impide sin embargo el temor a la amenaza planteada por los grupos magisteriales (la CNTE pues) y otros colectivos sociales como familiares de desaparecidos que intentan alterar el programa del Mundial y exhibir al gobierno de Sheinbaum como incapaz de resolver demandas populares no sólo económicas sino, las más importantes, de seguridad pública. La radicalización de la protesta genera una duda inevitable: ¿aguantará el gobierno de Sheinbaum todas las provocaciones y ataques a los que está expuesto? Es lo deseable pero difícil de pronosticar cuando no se tiene en el gabinete una figura con capacidad política para negociar y calmar las aguas.

 

Interés a la baja

En el terreno estrictamente deportivo, el Mundial de Futbol arranca con un interés a la baja por parte de los aficionados no sólo de México sino de todo el mundo. Si no existiera la pasión inventada por los medios de comunicación, en particular las televisoras que sacan jugosas ganancias, el público no se involucraría en este acontecimiento, no al menos como lo ha hecho en Mundiales anteriores. Agréguele a esto los atropellos del gobierno de Trump contra los aficionados de países y razas menospreciadas por el presidente emperador. Un caldo de cultivo peligroso no solo para el futbol sino en general para la convivencia internacional ya fracturada por el genocidio en Gaza y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y la de Rusia - Ucrania.

 

Así en medio de temores exacerbados a nivel nacional e internacional, los mexicanos iniciamos un período, breve por fortuna, de intoxicación futbolera.

 
 

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