En un modelo basado en la noción redistribucionista del gasto público, hay dos rutas en las que el subsidio se desvincula de la producción y del propósito de la autosuficiencia alimentaria: una es destinarlo al autoconsumo y la otra destinarlo al mercado, bajo el esquema de "agricultura por contrato" en el que sólo se atiende la demanda establecida por los corporativos agro-financieros, quienes la definen en razón de sus necesidades de renta en los mercados alimentarios globales.
En este último caso, los esfuerzos y capacidades internas terminan subcontratadas y al servicio de las instancias corporativas globales.
En ambos casos el subsidio acaba desacoplado del fortalecimiento del mercado nacional y del propósito de la autosuficiencia alimentaria. Destinarlo al autoconsumo, es entregarlo a regiones que requieren de apoyo asistencial pero carecen de la capacidad para soportar los niveles de producción y productividad que demanda el mercado interno.
Por eso observamos que, desde el abandono del concepto de Agricultura Nacional -a mediados de los años ochenta- con el ingreso de México al Acuerdo General de Aranceles, la producción nacional de granos básicos viene descendiendo. Se acelera esta tendencia con la firma del TLCAN y se registra una caída pronunciada a partir de la rastificación del T-MEC, en 2018.
Cuando el subsidio se vinculó a la producción y al propósito de la autosuficiencia alimentaria, acompañado de un conjunto de instrumentos derivados del modelo clásico de apoyo estatal (1934-1982) México mantuvo tasas promedio anuales por encima del 6 por ciento en el sector agropecuario y alcanzamos niveles de autosuficiencia que superaron el 80 por ciento.
Lo más importante de este periodo exitoso, es que se fortaleció una dinámica social-productiva que involucró a ejidatarios, colonos y pequeños propietarios, cuya capitalización se asumía como un activo del fortalecimiento económico nacional y no como la búsqueda del espacio para que un sector o grupo de personas "hiciera negocios".
Desde el Valle del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, 24 de mayo del 2026