Malacara conquistó a la afición yaqui
José Escobar Zavala
Martes 12 de Mayo de 2026

A principios del 1995 falleció en la ciudad de México, ya peinado los ochenta años, un modesto taxista que en sus años mozos electrizó por su bravura y agresividad incalmable de Carlos Malacara, cuyo nombre figura al lado del selecto grupo de peleadores que hicieron posible la época de oro del boxeo mexicano, de 1935 a 1950.

Lo recordamos porque su gloriosa carrera estuvo ligada a la del más elegante y mejor boxeador que haya dado Sonora, el chinito Tony Mar, con quien escenificó una serie de históricos combates.

A Cd. Obregón vino Malacara ya viejo, semi calvo, en el ocaso de su carrera, pero con los arrestos sobrados para vencer en fila india a todos sus rivales, con excepción de Chucho Llánez, donde el veredicto fue de empate después de diez rounds de locura que mantuvieron de pie a quienes se dieron cita, en marzo de 1950 a la vieja Arena Sonora, de 5 de Febrero y Guerrero.

Antes de este combate, malacara había noqueado al ídolo loca, Amado “canguro” Varela, al noqueador hermosillense Regino Aguilar y al baja californiano Rocky García.

Regresó a la ciudad de México con ese bagaje de buenas actuaciones, pero la Comisión del Distrito Federal no le revalidó la licencia porque ya frisaba los cuarenta años y además tenía muy averiadas las cejas. Se retiró con la gloria de haber derrotado a tres campeones del mundo: Juan Zurtia, Lew Jemkins y Kid Gavilán

En su libro “El Box Mexicano”, Salvador Vázquez Delatorre, escribe lo siguiente: “Tony Mar, de Hermosillo, Sonora y Carlos Malacara, de la capital del estado de Chihuahua, dieron vida a un eje formidable de peleadores en los años potreros de la década de 1930 y los primeros de la 1940. Boxeador clásico el hombre de origen chino, Mar, y un fajador tórrido el de la tierra de los trahumaras. Fue la clásica combinación del box, algo así como la de Cobett-Sullivan.

Entre Malacara y Mar estuvo en juego el campeonato nacional de los ligeros, uno de los más cotizados y brillantes de la República. Cada uno en su turno fue campeón habiendo dado vida a varios de los encuentros más sensacionales en la original Arena México, ya que para ese entonces ya hanía desaparecido la Arena Nacional como resultado del incendio que se produjo en 1937 y allí solo quedaron los recuerdos de lo que siempre se ha considerado la Época de oro del Box Mexicano a la que dieron vida los inolvidables Mar y malacara, hombres de auténtico espíritu de pelea, que ni remotamente estuvieron perfilados a contender por algún título universal, porque eran tiempos en que socialmente los aztecas significaban punto menos que nada, pero tuvieron más clase, categoría, redaños y profesionalismo que los de la era actual.

Este fue el caso también de Arizmendi, Conde, Cisneros, Casanova, Azteca y el mismo Zurita, que llegó al trono ligero cuando habían pasado ya sus mejores días.

José Escobar Zavala fue Cronista de Cajeme (1912 - 2017).

 
 

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