La mayoría de las revisones peridísticas que refieren la salida de Julio Berdegué de la Secretaria de Agricultura, han resultado triviales. Una de ellas pondera su preparación académica y luego dice que el problema es que "terminó atrapado en la burocracia"
Hay cosas que nos constan. No es que haya "terminado atrapado en la burocracia", más bien resultó disfuncional a los intereses de los productores nacionales por sujetarse, a pie juntillas, a las políticas neoliberales diseñadas para favorecer a los grandes importadores de granos básicos.
En las discusiones con los productores, Berdegué, no actuaba como representante del interés nacional. Lucía como un abogado agresivo de los corporativos agro-financieros, que a la sombra del T-MEC, se devoran el mercado nacional alimentario.
Y si Columba López, nueva Secretaria de Agricultura, se refugia en el asistencialismo y el autoconsumo, para encubrir el entreguismo a los grandes importadores de granos básicos, es posible que dure menos tiempo que Berdegué en la dependencia federal.
Cualquier Secretario de Agricultura, hombre o mujer, que le sirva a las políticas económicas desastrosas que se le han impuesto a México por más de tres décadas, difícilmente alcanzará empatía con los productores nacionales.