En estos días se han presentado a los lectores sonorenses libros importantes: ya comenté con brevedad “El general Abelardo L. Rodríguez. Las palabras y los hechos”, de Ramón Cota Meza. Participé en el evento como comentarista y aproveché la oportunidad para observar, en esta columna, que se deberían agilizar dichas presentaciones. En la de la novela “Semalú”, de José Luis Jardines, hicieron precisamente lo contrario. Hubo tres comentaristas, dos damas y un caballero, y mientras las damas emplearon un tiempo razonable, el doctor Francisco Gaxiola (¡uy, se me escapó el nombre!) agarró monte con su charla y ni tiempo quedó para intervenciones del respetable.
Lo mejor fue que, libre ya de ambos compromisos, pude saborear en casa el libro “Cajeme: un siglo de historia” de mi colega Sergio Ibarra Torres. Le echó una mano con dos temas: el nacimiento del emporio agrícola y el apasionante episodio del contrerismo, el poeta Bernardo Elenes Habas; tuvo, pues, colaborador de lujo.
Desde los primeros capítulos el autor se denuncia como periodista. Aprovecha su amor a la noticia al arrancarle materia para confirmarse con escritor, por ejemplo, la coincidencia de un suceso que va a reportear con la caída del gobernador Carlos Armando Biébrich. Se atiene a la ingenua versión de que la causa de esa caída se debió a que CAB apoyaba al secretario de Gobernación Mario Moya Palencia para Presidente. ¡N’hombre! El robo de centenares de millones de pesos es explicación más lógica y comprobable.
Solicitar los puntos de vista de personajes destacados es también procedimiento periodístico eficaz, 13 personajes, de ellos, dos mujeres fueron los entrevistados. Me habría gustado que alguna versada en modas hablara sobre la evolución del vestuario de las féminas a lo largo del siglo. Y como el lector siempre opina sobre lo que falta, entre los nombres de quienes trabajaron junto al doctor Norman Borlaug, yo habría agregado al ingeniero Ricardo León Manzo.
En lo personal, una pequeña aclaración. En la página 103 asienta Sergio que le tocó relevarme en la coordinación del Diario del Yaqui en Hermosillo. Yo nunca fui coordinador de ese añorado periódico, era, con orgullo, simple colaborador. Felicitaciones por esta aportación a la historia de mi tierra natal, que se lee con auténticoo gusto. No es un pesado ladrillo como suele ser la historia oficial.
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