En la historia del boxeo sonorense, después de Oscar Romo Kraft “El Chapo Romo”, el manejador más destacado ha sido Melesio Ibarra Carrizoza, mejor conocido como ”El Vaquero”, que desde siempre tuvo en Ciudad Obregón su centro de operaciones, donde reside con sus 79 años a cuestas, asistiendo todavía a las funciones de box, pero únicamente en calidad de aficionado, toda vez que se desplaza en una silla de ruedas.
Perdió sus extremidades inferiores hace ya varios años, como consecuencia de las lesiones (quemaduras) que sufrió en 1947 durante un incendio registrado en Pueblo Yaqui.
El siniestro ocurrió mientras dormía, en horas de la madrugada, en un expendio de cerveza propiedad de la Cervecería de Sonora, donde trabajaba como administrador. Nunca sanó del todo, y con la edad revivió y se expandió la infección haciendo indispensable la amputación de ambas piernas.
Originario de Navojoa, donde nació en 1920, comenzó desde adolescente a tomarle cariño al box. Asistía a los entrenamientos para ponerse los guantes con profesionales. Ningún sábado de box fallaba a las funciones que promovía en la Mutualista el señor Arturo “Fela” Rodríguez.
Al iniciarse la década de los cuarenta, ya radicado en Cajeme. empezó a frecuentar la arena instalada en el Club Olímpico Cajeme, a espaldas de la agencia de la Cervecería de sonora,, donde trabajaba como almacenista su primo Esteban Montes Ibarra, quien ahí mismo le consiguió empleo.
Del trabajo pasaba a los entrenamientos, asesorando a los novatos que buscaban una oportunidad. Así fue como entabló amistad con un joven espigado, welter natural, al que le vio facultades en bruto, dignas de ser pulidas, Eran entonces Gilberto Báez Losoya “Kid Filipino”, un preliminitarista que ganaba y perdía.
Nadie de los manejadores de aquella época se había fijado en él. Sin embargo, “El Vaquero” lo tomó a su cargo y una vez que lo tuvo entrenando mas o menos un mes, lo convirtió en un triunfador por excelencia. Más de un año lo tuvo peleando todas las semanas, hilvanando victoria hasta barrer con todos los de su peso en nuestro Estado, incluyendo a peleadores de Nayarit y Sinaloa.
Ilusionado se llevó a su pupilo a la ciudad de México, en buscas del campeonato de división, en poder del legendario Kid Azteca, pero al llegar, perdió al peleador a causa de la mafia de manejadores que imperaba en el Distrito Federal.
Regresó solo a Ciudad Obregón a seguir forjando nuevos valores. Y tuvo éxito. En su establo estuvieron los mejores púgiles de esta localidad: Ramón “Chinito Young”, Arnoldo Gil, Mario Servin, Ramiro Nides, Rudy Corona, Manny Lyndon, Manuel Núñez, Poncho Mendoza, Gustavo Brown, Teddy Alvarado, el “Güero” Coffey y Maringas Gutiérrez. Durante un tiempo fue manejador de L. C. Morgan, peleador de Youngstown, Ohio, campeón del mundo sin corona.
En fin, es mucho lo que hay que decir de “El Vaquero”, pero lo fundamental es que fue siempre un manejador honesto y capaz. Los aficionados le debemos un merecido homenaje.