Ayer apareció en Facebook un artículo de Héctor González con el que recibió mi librito “Los ex gobernadores dan línea”, que terminé en 2020, cuando ya se asomaban los aspirantes a suceder a Claudia Pavlovich, aunque no estaba claro el triunfo de ninguno.
Me guió la idea de escuchar a quienes tienen autoridad para opinar del asunto por su experiencia, es decir, quienes ya fueron gobernadores, y resolví ubicarlos ante el lector en una reunión. Y como siempre me han parecido que cuando los políticos se ponen serios hablando de política son muy aburridos no sólo aparecieron ahí los ex mandatarios Samuel Ocaña (entonces todavía en este mundo), Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales, Eduardo Bours y Guillermo Padrés¸ se incorporaron al debate también Adolfo de la Huerta, Rodolfo Elías Calles, Román Yocupicio, el general Abelardo L. Rodríguez, Ignacio Soto, Álvaro Obregón Tapia, Luis Encinas, Alejandro Carrillo Marcor, Faustino Félix Serna y Rodolfo Félix Valdés. Naturalmente, todos éstos se presentaron en calidad de fantasmas. Vivía Carlos Armando Biébrich pero don Alejandro Marcor vetó su asistencia.
Estuvo también ahí el presidente del comité ejecutivo estatal Ernesto de Lucas, amable con los invitados, aunque con miedo. Le temblaba la voz cuando dijo: “No sé si esta extraña experiencia de hablar con los muertos la aguantarán todos los corazones”.
Por lo que dijeron algunos “ex”, tanto vivos como muertos, simpatizaban con Alfonso Durazo Montaño, aunque ninguno pronunció su nombre. Sin embargo, en la última página aparece en foto muy risueño, con un pie que dice: “¿De qué se ríe o de quién se ríe? Debe ser de gusto porque los exgobernadores lo consideran el candidato ideal oara 2021”.
Mi amigo Ernesto García Núñez, siempre optimista, se llevó el borrador a los talleres de “Sonora quherida” para imprimir, por lo pronto, 500 ejemplares, “Los van a colocar luego luego, me dijo, y les imprimiremos de 500 en 500, conforme los vayan pidiendo”.
¿Saben cuántos libros me compró MORENA? ¡Uno! ¡UNO! Y eso que me tocó un gobernador interesado por la cultura.