Ayer manifesté mi ignorancia sobre el estado del conflicto laboral del sindicato de académicos de la Universidad de Sonora, y de inmediato INFO-CAJEME me dio la información. Las negociaciones siguen adelante, y de cada aspecto que se trata, la comisión universitaria informa puntualmente al gobierno del Estado sin que haya aún respuesta definitiva.
En realidad, la información es un formulismo porque a las reuniones asisten funcionarios de la Secretaría de Educación y Cultura, concretamente, el Subsecretario de Educación Superior, que se entera de modo directo de cuanto se acuerda.
Lo que es evidente es que el sindicato sigue a la letra la táctica que tantas huelgas originó el siglo pasado, cuando se plantea el aumento salarial. A los líderes se les demostraba con claridad que el presupuesto de la Casa de Estudios sólo aguantaba moderados incrementos pero carece de recursos mayores a qué acudir, como es el caso de las empresas privadas. Y metidos en ese callejón sin salida no titubeaban en decir a la contraparte: tú, Universidad, no tienes dinero para darnos el aumento que exigimos, pero sí el gobierno: pídeselo. ¡Cómo si no tuviera el gobierno otros mil rubros que atender!
Queda, sin embargo, una posibilidad de arreglo: que ocurra un milagro.
LA DIPLOMACIA, EL CAMINO
La diferencia del gobierno de Perú con el de la presidenta Sheinbaum, es cosa menor. Pudiera ser que lo que buscan los peruanos es quedar bien con el presidente gringo, lengua suelta que ofende a México con sus declaraciones un día sí y otro también.
La señora Presidenta anunció que está por arribar a México un grupo de funcionarios de Brasil –luego vendrá el mero Presidente--, y que vengan varios indica que no se trata sólo de una visita protocolaria, sino de trabajo.
Que el vecino del norte sea un Hitler reprimido, no significa que los mexicanos habremos de responder a sus dislates con otros dislates. El ejercicio diplomático nos marca un camino, el de hacernos fuertes con la unión de otras naciones libres y democráticas.
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