PLAN B atenta contra la clase política de todos los partidos
Sergio Anaya
Jueves 12 de Marzo de 2026

De aplicarse al pie de la letra el Plan B de Reforma Electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum sería un freno a la voracidad de la clase política de todos los partidos.

Basta una revisión superficial para entender por qué dicha propuesta pone los pelos de punta a muchos políticos profesionales y la fauna que los acompaña.

 

Limitar el número de regidurías en los municipios

Las regidurías son necesarias, sí, pero no tantas. El caso más inmediato es Cajeme, nuestro municipio de apenas 425 mil habitantes aproximadamente tiene un cabildo de 23 regidores (incluyendo al étnico, hoy en "receso").   Acapulco (780 mil h.) tiene 20 regidores; Monterrey (1,500,000 h.), 28 regidores; y Puebla (1,700,000 h.), 23 regidores.

Esta disparidad justifica una reducción a un máximo de 15 regidores para Cajeme, pero ¿quién cree que los partidos minoritarios iban a permitir que les quitarán su regiduría si con ella negocian apoyos del alcalde en turno?

La clase política no permitiría esa afrenta.

Reducir el gasto burocrático en el Congreso federal y los congresos locales

Diputadas y diputados federales o locales hay de sobra, son demasiados, pero apenas se insinúe reducir su número los voceros de la clase política dirán que eso es estrategia de una dictadura, un atentado contra la democracia o el interés malévolo de un partido por ser hegemónico.

 

Eliminar la duplicidad de funciones y reducir los altos gastos operativos

La burocracia se reproduce en todos los niveles de la administración pública sin ninguna justificación en la mayoría de los casos. Siempre hay un amigo o pariente, un recomendado de "más arriba", a quienes darles un puesto o cualquier empleo que se nos ocurra inventar este día.

Ni el avance de la tecnología, que permite eliminar puestos de trabajo en áreas productivas, ha podido eliminar el exceso de subdirectores, jefes de área, encargados de departamento, asistentes y todo tipo de empleos burocráticos.

 

Eliminación de privilegios y el combate a la corrupción

En eso tenemos décadas intentándolo. Hasta hoy no se ha logrado nada, sólo que aumenten los privilegios y la corrupción mantenga su reinado escondida tras el disfraz o discurso de moda.

Claro que la clase política -oficial y de oposición- va a encontrar la manera de decir que está de acuerdo con todo eso pero... pero que no se lleve a la práctica.

El Plan B es una buena propuesta de la presidenta Sheinbaum. Hasta allí.

 

 

 
 

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