OPINIÓN: Año nuevo, siguen los delitos
Raúl H. Campa G.
Martes 13 de Enero de 2026

Año viejo nostálgico

“Al  final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.”

Abraham Lincoln (1809 - 1865). Décimo sexto presidente de los EE. UU. 

La letra de la canción “Yo no olvido al año viejo” escrita por el colombiano Crescencio Salcedo (en el año 1953); canción que se convirtió en un éxito, como un clásico navideño de México, popularizada en países latinoamericanos, gracias al cantante mexicano Antonio “Tony” Camargo (1926-.2020); por su guapachoso ritmo de cumbia colombiana: El año viejo. 

Entonces, “Yo no olvido al año viejo”, aunque a mi NO me dejó: una chiva, una burra negra, una yegua blanca y buena suegra (a esta última qdep, me la dejó hace muchos años y gracias a Dios por mucho tiempo). Yo no lo olvido porque me ha dejado cosas muy buenas y algunas cosas no tan buenas. Este año que pasó, 2025, me dejó vivir un año más, a pesar de mis achaques de la edad y otros “agregaditos”, me ha dejado la compañía de mi querida familia: mi esposa, mis tres hijos (mis dos hijos y mi hija) y mis adorados nietos, con mis hermanas y hermano y sobrinos; me dejó la agradable compañía de mis amigos, el grato cariño familiar de personas muy especiales para mí, que hemos sido más que grandes amigos y nos hemos mantenido cercanos y solidarios  por varios motivos: los gratos momentos, en la salud y en la enfermedad.  Nos dejó llegar con salud y alegría para festejar la noche buena, la navidad, el año viejo y esperar este año nuevo 2026. Espero que este año que inicia (2026) y más, a todos, Dios nos conserve con salud, amor, paz, armonía y prosperidad.

Pero el 2025, decía, nos dejó también cosas no tan buenas, algunas por la inseguridad que hay en el mundo y en nuestro país, por tales motivos, quizás todos, hemos perdido a alguien allegado a nosotros: de la familia o conocidos. Todos esperamos que este nuevo año, nos traiga paz social y familiar, a todo México.

Desgraciadamente, dentro de las cosas no buenas que me dejó el año viejo, fue la inesperada muerte de uno de mis grandes amigos, padecía una cardiopatía. Mi siempre amigo Miguel Ángel Piña Lara, amistad que se remonta desde la adolescencia y juventud, que se acrecentó cuando nos fuimos a estudiar a la Universidad de Puebla (1969-1975). Ambos fuimos de las últimas generaciones de Secundaria que hubo en el ITSON (1963-1966); formamos parte de la primera generación del Bachillerato en Ciencias Sociales y Administrativas (1966-1968). 

EL inesperado fallecimiento de Miguel (17 diciembre de 2025) me trajo recuerdos de cuando éramos estudiantes en el ITSON; en esa gran Institución, por cierto, el costo de la colegiatura que pagaban los alumnos (los padres), era según el promedio de calificaciones de cada mes, los que tenían promedio abajo de  8  pagaban más. En ese tiempo de secundaria y prepa estaban en construcción los nuevos edificios del ITSON y sus talleres (algunos ya terminados), el viejo ITNO cambió su nombre por ITSON. Entre los alumnos bromeábamos, cuando alguno de nosotros o varios, bajaba el promedio de las calificaciones, nos hacíamos “carrilla”: “Ya mero pagas la construcción de los nuevos salones de clases”: ¿Qué burro eres? Cuando terminaron de construir: “mira, ese nuevo edificio lo pagaste tú”. 

al concluir el bachillerato de Ciencias Sociales, Económicas y Administrativas, Miguel y yo, no teníamos bien definida la vocación, o qué carrera escoger. Él, se inclinaba por contabilidad o administración; yo, por la licenciatura en economía. Pero una vez que nos graduamos, le comenté que no me sentía del todo decidido a estudiar economía. 

Un mes antes de hacer el viaje a la ciudad de México, estábamos decididos a cambiar a Medicina. Nos fuimos (a el entonces) México D.F., era enero del 1969 (yo cumplía 18 años). Nos presentamos en la Prepa 1 (la del Bazukazo del 68), para revalidar materias y cursar en un año las asignaturas que nos faltaban, compatibles para estudiar medicina. En ese año la preparatoria de la UNAM era de tres años, cuando en todos los estados de México eran de dos. Nos pedían realizar dos años más. A mi me atendió una Psicóloga, me dijo que, ella nos ayudaba entrar a la UNAM, a la facultad de Economía o la que eran compatibles con el bachillerato realizado. Le dijimos que no, y que buscaríamos otras opciones. 

Afortunadamente tenía el número telefónico de otro íntimo amigo de la primaria y del barrio (Quinta Díaz), él y familia hacía tiempo se habían mudado a la ciudad de Puebla de los Ángeles. Llamé a mi estimado y querido amigo Felipe Rívas Castro, que estaba terminando en otra preparatoria, no de la Universidad Autónoma de Puebla-UAP-, (un bachillerato técnico para  ingeniería y Físico matemático). Nos llevó a la UAP (llena de personajes de la izquierda y militantes del P. C.M. entre ellos, el Rector Ingeniero Luís Rivera Terrazas); nos atendieron en el departamento escolar de la rectoría y nos indicaron presentarnos en la Preparatoria Benito Juárez, con el director, Lic. Nicandro Juárez. Nos trató muy bien, Nos dijo que sí se podían llevar las materias compatibles en un solo año, 4 materias que son de primer año, las cursaríamos en el turno vespertino y tres materias del segundo año, en el turno nocturno. Miguel no aceptó, prefirió hacer los dos años completos. Yo sí acepté, terminé el año, y presenté el examen para entrar a la escuela de medicina, donde afortunadamente realicé mi carrera y después aquí en sonora me especialicé en Pediatría. Miguel al año después, también pasó el examen, pero solo estuvo dos semanas y se cambió a la escuela de derecho, terminó y ejerció un tiempo en Puebla. Se casó y se fue de subprocurador de Justicia a Coatzacoalcos, Veracruz, pero radicaba en Nanchital Veracruz, su esposa Zoila (dentista también egresada de la UAP) es oriunda de esa ciudad. (Parte de este recuerdo – pero modificado- está en mi Novela: De la Muerte a la vida. En el capítulo. El Universitario). Miguel, Felipe, yo y otros compañeros, sufrimos las penurias, alegrías, logros y  expuestos a peligros, en aquel entonces jóvenes estudiantes (“estudihambres”), de la clase media, media jodida. Por estos recuerdos buenos y desagradables (por la muerte de Miguel), Yo tampoco no olvido los años viejos.

Tal parece que este nuevo año 2026, que inicia, me levanté con el pie izquierdo, empecé mal (¿lo izquierdo significa algún mal? ¿pude haberme levantado con el pie derecho… y pasar lo que me sucedió el 5 de enero del 2026? Quizás tanto lo uno como lo otro, hacen que la delincuencia sea tolerada o persista. ¿Quién podrá salvarnos; Batman? 

Les narro brevemente¨: el 22 de diciembre, mi esposa y yo, fuimos a pasar navidad y año nuevo con mi hija que radica en Culiacán, Sin. No nos quisimos ir en una camioneta Chevrolet Captiva 2025, recién adquirida, en la agencia de Cd. Obregón, el día 1 de dicidiciembre del 2025, año agónico. No nos fuimos en ella por temor a que nos la robaran en Culiacán, por los actos delictivos, de violencia que continúa, en mas de un año, donde se roban autos, desaparecen y asesinan gentes sin tregua. El automóvil lo dejamos guardado en la cochera de la casa, confiado en que nada pasaría. 

Pasamos bien la nochebuena y la noche del 31 de diciembre; pero unas 8 horas antes de las 24:00 de la noche, en unas calles aledañas de donde vive mi hija, soldados de la Guardia Nacional y Marina empezaron a bloquearlas; un helicóptero del ejército, con soldados armados, sentados en el borde inferior de las puertas laterales del aparato, colgando sus piernas; rondaba al vuelo en cierto perímetro, pero en cada vuelta, volando bajo, pasaba cerca del patio de la casa de mi hija. Nos preocupamos, el susto pasó después de cuatro horas; Ese misma tarde informaron que habían sitiado y atrapado a un importante personaje del cártel de Sinaloa (¿era de los chapos o de los mayos? Sabe). Después de la calma y de la cena para despedir el año viejo y recibir al nuevo, hubo paz y tranquilidad, pero en casa. (Ese día mataron a 16 gentes en Sinaloa). 

El plan era quedarnos más días en Culiacán, mi esposa iría a consulta de control (12 de enero, hoy) al INCMyN Salvador Zubirán, en la Cd. de México (la acompaño un hijo que radica en Guadalajara). Todo marchaba bien, yo me quedaría con mi hija y uno de mis nietos, hasta el regreso de mi esposa (programado después del 16 de enero). Pero antes, el día 5 de enero me llama mi hijo y me informa que habían entrado a robar a nuestra casa, se robaron la camioneta Captiva, rompiendo la cerradura de la reja de la cochera y la puerta de acceso a la casa; esculcando y tirando el contenido de los cajones del tocador, armarios, closets, libreros, regaron documento y otros papeles en la recámara principal, robaron un rifle calibre 22 automático de 16 tiros (registrado en el ejército en 1981 o 1982), entre otras cosas. 

Tuve que regresar a Cd. Obregón, en un camión (Futura) supuestamente con una sola parada en Los mochis, pero hizo más tiempo que un autobús viejo y guajolotero. Llegué casi a la 10 pm, encontrando un desorden en toda la casa, antes descrito. Según las cámaras de vigilancia de uno de los vecinos, se aprecia que los rufianes anduvieron rondando la calle de las 8:30 pm hasta las 9pm, del día 4 de enero, pero  entraron al domicilio a las 2 de la mañana  y salieron 4:16 am del día 5 de enero.

El día 6 de enero fui a poner la demanda al departamento de robos de autos, de ahí me pasaron con una abogada (muy amable, por cierto, todos), Agente del Ministerio Público del Centro de Atención Temprana para relatar los hechos del robo de auto y del domicilio, me dan una copia, y turnan el caso a la Agencia Ministerial de Investigadora Criminal (AMIC), que fueron al lugar de los hechos 36 horas después por estar ocupados con tantos delitos en la ciudad. Tambien muy atentos los agentes de esta unidad.

Así inicié este año, nuevo, que espero termine esta pesadilla, que no se en que va a parar. Ojalá este año me conserve con salud. Que a los ladrones les sirva de algo lo hurtado “para bien” …”si Chuy, date bola”, o que los atrapen y “devuelvan al pueblo lo robado”.  

De verdad no les recuerdo a sus madrecitas, por qué ellas, no tienen la culpa de engendrar a estos malandros.

Tratemos de ser felices este 2026 y los futuros. Si hay paz y seguridad 

Dr.  Raúl H. Campa G.

raulhcampag@hotmail.com 

 
 

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