Comienza a incrementarse la aparición de precandidatos a las pizcas del año próximo, ahora con la modalidad del autodestape. Algunos conservan el pudor de maniobrar para que una agrupación los haga sonar ante la opinión pública, y otros, en buen número, se autodestapan en las Redes previo pago de los espacios. Esto lo sabemos porque la empresa tiene el cuidado de poner “publicidad” encima de fotos y rollos del (o de la) aspirante.
Debe ser una coincidencia que, hasta ahora, casi todos los que han echado mano del autodestape son figuras políticas quemadonas (El lector me dirá si alguna o alguno le parece no quemado sino carbonizado).
La más reciente aparición en las Redes, o mejor dicho, reaparición, es la de Flor Ayala Robles Linares, que cuando era diputada me dio el gusto de aceptarme la donación de 130 libros con los que contribuí a una campaña que ella realizaba en favor de una biblioteca escolar, y el disgusto que me dio poco tiempo después al dejarme con la palabra en la boca a la salida de un evento del Colectivo de Reporteros, cuando pretendí invitarla a que viera el libro que acababa de editar.
Flor fue diputada de la LIX y la LXI legislaturas. Esta última aprobó la iniciativa de la gobernadora Pavlovich que permite a los diputados la reelección continuada, y pa’ pronto, la diputada Ayala decidió aprovechar la reforma para buscar la curul por tercera vez, pero fracasó. En mi libro “De mendigar curules a reinas del Congreso” escribí:
“No supo disimular su obsesión por el poder. Primero manifestó su propósito de ser candidata a la presidencia municipal de Hermosillo; cuando le hicieron saber que esa posición la tenía reservada el PRI para Ernesto de Lucas, se apuntó para candidata a una diputación federal, y como tampoco la llamó su partido a esa responsabilidad, de manera precipitada acudió a su última opción: repetir en el Congreso. Total, cero”. Falta saber si ya se fijó un objetivo o va a lo que caiga.
CONCURSO DE VELOCIDAD PARA POETAS
Al alborear el año apareció la convocatoria del Concurso de Poesía Alonso Vidal y llama la atención que la fecha tope para recibir los trabajos es el 15 de este mes, o sea la próxima semana. Los escritores no saben si se trata de un certamen literario o de una competencia de velocidad.
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